Entre Columnas
Martín Quitano Martínez

mquim1962@nullhotmail.com

 

El poder sólo corrompe a los corruptos,

 hace golfos a los que son golfos e inmorales a los que ya lo eran antes.

Juan Barranco

Lastiman, ofenden las continuas arbitrariedades gubernamentales en sus distintos órdenes, malas noticias que siguen dominando el escenario veracruzano  y que profundizan el hartazgo y la descalificación del actual quehacer administrativo, caracterizado mayormente por la mentira, la corrupción y la impunidad.

La ausencia del estado de derecho ha sido el marco en el que la multicolor clase política ha saboreado los presupuestos públicos, solazándose en el uso y disfrute de su fortaleza para gozar de los abusos bajo la consideración de que tampoco hay suficiente ciudadanía que les haga frente, que les señale y exija los pagos correspondientes ante los saqueos. Tan cierto como que la situación se les puede complicar más de lo que suponen.

En Veracruz la violencia no cesa, la inseguridad y el miedo permanecen entre nosotros, elementos que pesan en una sociedad que se “acostumbra” a esa vida donde cualquiera está en riesgo, donde los poderes delincuenciales sientan sus reales; vivimos un estado de cosas que ha escalado en una descomposición, de la mano de esa violencia ahora más reconocida: la violencia gubernamental.

Las formas del autoritarismo de un gobierno que destaca en soberbia, estupidez y corrupción son mostradas cotidiana y fehacientemente en ejercicios que dejan sentir una visión fascistoide que no reconoce la opinión o la visión distinta, que se recrea en el espejo de la autocomplacencia, el espejo que le esconde su grotesco rostro, que le dice lo que quiere escuchar.

La incapacidad del gobierno estatal veracruzano para asumir los problemas y buscar soluciones es directamente proporcional a la voracidad de la mayoría de sus integrantes para con los recursos públicos, generando la quiebra de unas finanzas públicas que, saqueadas, tienen poca capacidad para responder a los compromisos y pendientes que por todos lugares podemos encontrar.

Ahora mismo un pendiente mayor ha explotado, el retraso y no pago de las pensiones a miles de jubilados ha llevado a la movilización de un sector que, arrastrado por los notorios malos manejos de sus recursos, al grito de “no falta dinero, sobran los corruptos”, salió a la calle para dejar en claro la indolencia y la podredumbre pero aún más la intolerancia de una administración estatal que sin vergüenza alguna hace “el ejercicio de la ley” de forma discrecional y perversa para con los que legítimamente demandan y exigen los compromisos contraídos de un pago que no puede ni debe menoscabarse.

La discusión pública generada por el desalojo de los pensionados en la capital veracruzana aún con lo masiva y ruidosa que ha sido en medios y redes, todavía está por mostrarnos sus verdaderos alcances; la indignación en amplios sectores sociales y políticos generada por la intervención policiaca estaría por manifestar su verdadera trascendencia cuando de la consigna antirepresión y antipri se pase al  cobro en las urnas de los pésimos ejercicios de gobierno sintetizados en el manejo de las pensiones veracruzanas. Se ha hecho un continuo de la opinión pública decir que ya no es posible que esto continúe así, veremos si se actúa en consecuencia.

 DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

  Los feminicidios en Veracruz una tragedia que no es atendida.