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Foto: AGN
Informe Rojo
Por Mussio Cárdfenas
09 de diciembre de 2015

* Los reporteros asesinados  * Periodismo bajo amenaza  * Insiste JDO: Yunes y Salces, socios y cómplices  * El Jurásico se cae a pedazos  * Los 80 mil de Silviano

En un párrafo, traslúcido el dolor, Alfonso Salces resume el agravio y la indiferencia, el silencio y la omisión, la culpa y el descaro: cinco periodistas de Notiver —o que pasaron por las páginas del rotativo— asesinados durante el reinado de Javier Duarte.

“De los asesinatos a nuestros periodistas —reclama—, bajo su gobierno y responsabilidad, tiene capítulo aparte y por el momento sólo le recuerdo que estamos trabajando bajo amenaza y no podemos hacerlo responsable, por qué está visto que usted no responde por nada”.

Tácitamente así rubrica la carta en que el director y dueño de Notiver confronta y exhibe al gobernador de Veracruz, en el clímax de su conflicto con el periódico más influyente de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, tildado de corruptor consuetudinario, generoso en el soborno, vengativo en el desaire.

Alude Alfonso Salces al caso de los periodistas asesinados, a Milo Vela, a Misael López Solana, su hijo, a Yolanda Ordaz de la Cruz, a Gabriel Huge y a Guillermo Luna Varela, ultimados todos con saña excesiva, sin piedad alguna.

No los cita en particular, su nombre en la reserva, pero por algo los trae al escenario de la confrontación.

Javier Duarte detonó el nuevo episodio contra los Yunes azules —domingo 6— cuando filtró los documentos que evidencian que el predio en que construyó su mansión el alcalde de Boca del Río, Miguel Ángel Yunes Márquez, fue vendido por la familia Zapico Salces, y por inferencia dice el gordobés que ahí radica la “sociedad” Salces-Yunes.

“Ahora lo entiendo todo”, dijo a manera de sentencia el desgobernador de Veracruz, puntilloso porque, según él, los Salces y los Yunes azules usan al diario para abrir camino hacia la sucesión, Notiver lanzando ataques y dando cabida a las embestidas del diputado panista contra el grupo en el poder.

Alfonso Salces le revira en ese texto, reproducido en cientos de portales en internet y en las redes sociales Twitter y Facebook, con una sola verdad: las vendedoras del predio son Sara Salces Fernández, su hermana, y su sobrina Marycruz Zapico Salces. Notiver ni su director, tienen injerencia en el terreno de Rincón del Conchal.

Detalló el director de Notiver que el terreno fue adquirido por su cuñado, Onofre Zapico, para vivir su vejez. No lo logró. Murió poco después y pidió a su viuda, Sara Salces, que lo vendiera. El comprador fue Miguel Ángel Yunes Marquez cuando fue alcalde de Boca del Río por primera vez.

Exige, pues, Alfonso Salces una disculpa pública del gobernador para su hermana. Y Javier Duarte ni se inmuta, más incisivo, más procaz, sostiene que la escritura pública es la prueba de que Salces y Yunes hacen negocios juntos, que usan a Notiver para posicionar el grupo yunista en el Partido Acción Nacional hacia la candidatura al minigobierno de dos años. O sea, mentiroso y necio.

De la Caja de Pandora salieron, pues, todos los males, los de Javier Duarte y su vocación corruptora. La canallada a Sara Salces, acusándola de ser parte de una operación de corrupción, como la describió el gobernador, movió a Salces a advertir que desde la era de la fidelidad y ahora en el duartismo lo asedian los sobornos multimillonarios a cambio de vetar a Yunes Linares en Notiver.

Le obsequiaba Fidel Herrera Beltrán, el ex gobernador, un edificio en el puerto de Veracruz, donde hoy está la Naval. Lo rechazó.

Le propuso Javier Duarte una cuota de publicidad de 8 millones al mes durante cinco años, pagaderos de inmediato, todo en una emisión: 500 millones de pesos. Le daría una departamento en Barcelona, Santander o Madrid, en España. Le daría un avión bimotor PA24 Turbo de seis plazas. Le daría un yate. Todo lo volvió a rechazar.

Demoledora, la carta es veneno para Javier Duarte. Nunca un gobernador se enfrentó así al retrato de sus bajezas, la mano impura que ofrece lo que no es suyo, el desvío de recursos públicos para acallar la voz de un medio con un pago demencial, exorbitante, cuando en las arcas del gobierno de Veracruz no hay un centavo.

Salces lo envía al psiquiatra y a consultar un abogado. Su enfermedad, le dice, se llama paranoia. Es, según Alfonso Salces, un enfermo mental.

También es un rufián. Le remata el director de Notiver con una alusión letal: el crimen de cinco periodistas.

Milo Vela —Miguel Ángel López Velasco— era subdirector de Notiver y publicaba la columna llamada Va de Nuez. Fue asesinado la madrugada del 20 de junio de 2011, junto con su esposa Agustina Solana y su hijo Misael, quien era reportero gráfico del rotativo. Un comando irrumpió en su su hogar y los masacró.

De narco no lo bajó la prensa duartista, difusor de información al gusto del crimen organizado, que solía asistir a reuniones con capos, ahí los acuerdos para publicar lo que decidieran sus mecenas, que pagaban hasta 80 mil pesos mensuales (Vázquez Chagoya, 28 de julio de 2011).

Yolanda Ordaz, reportera de nota policíaca, fue levantada el 23 de julio de 2011. Su cuerpo fue hallado con huellas de tortura, decapitada, tres días después, el 26. Según sus compañeros de trabajo, investigaba el crimen de Milo y su hijo. Constantemente recibía amenazas de muerte

Era el enlace con los Zetas, dijo la prensa duartista, los textoservidores, para dar pauta a la hipótesis del procurador de Veracruz, Reynaldo Escobar, quien dijo que se trataba de un ajuste de cuentas.

Reaccionó un sector de la prensa que advirtió que el fiscal confeccionaba el terreno para embestir a los críticos, fabricar culpables, encarcelar comunicadores y sembrar terror.

Notiver lanzó un editorial en el que exigió la presentación de pruebas de lo imputado o que Reynaldo Escobar renunciara a la Procuraduría de Veracruz, como finalmente ocurrió cuando 35 cadáveres fueron arrojados en la zona turística de Boca del Río y declaró que según información de Plataforma México, todos los muertos tenían vínculos con el narco. Sí, hasta un niño que apareció entre los cuerpos. Estaba mintiendo.

Gabriel Huge y Guillermo Luna Varela, fotoperiodistas, fueron levantados junto con Esteban Rodríguez, ex reportero de AZ, e Irasema Becerra, trabajadora del área de publicidad del periódico El Dictamen. Aparecieron desmembrados dentro de bolsas negras en el canal La Zamorana, cerca del fraccionamiento Las Vegas II, en Veracruz, el 3 de mayo de 2012, una semana después del asesinato de la corresponsal de la revista Proceso, en Xalapa, Regina Martínez Pérez.

Huge y Luna Varela habían sido compañeros de Milo Vela y Yolanda Ordaz en Notiver y cuando ocurrieron sus ejecuciones, se fueron de Veracruz. Regresaron sólo a morir.

Tiempo después, el entonces procurador Amadeo Flores Espinosa, “resolvió” en caso: Huge y Luna Varela habían pedido a una banda de narcos que ultimaran a Milo Vela y a Yolanda Ordaz. Tiempo después, al saber su proceder, otro grupo de narcos los ultimó. Supuestamente eso rebeló un narcomenudista. Flores Espinosa, flamante líder de la corriente priista Vía Veracruzana, consignó el caso a la Procuraduría General de la República, la cual desestimó el caso. Sigue la impunidad.

¿Por qué Alfonso Salces cita en su carta, la cual sólo tendría que ver con el terreno adquirido por Yunes Márquez y con los sobornos ofrecidos por Javier Duarte, el caso de los periodistas asesinados? ¿Cuál es el mensaje al gobernador?

Cuando el periodista Edgar Hernández, autor de Línea Caliente, le abordó el tema de los periodistas asesinados, tiempo atrás, Salces se mostró hermético.

“ ‘No me toques ese son’, me decía en verdad consternado. ‘Algún día platicaremos de eso’, replicaba en esa mezcla de rabia y dolor”, escribió el experimentado comunicador.

También le confió Alfonso Salces a Edgar:

“ ‘Procura andar acompañado. No salgas mucho y cuida a tu familia’. También me dijo que las cosas en el periódico no andaban muy bien. ‘Vivimos al día’ y me reiteró que no iba a cambiar de línea. ‘El periódico no es de los anunciantes, menos del gobierno, es de la gente’ ”.

Alfonso Salces vive amenazado, asediado, su Notiver torpedeado de viva voz por Javier Duarte, acusado de corrupción. Reacio a recibir dádivas, rechazó los 500 millones de pesos por darle la espalda a Yunes Linares, el avión, el yate, el edificio y el departamento. Y ahora aguanta el lodo. Pero algo se guarda.

¿Qué mensaje entraña la mención de los periodistas asesinados?

Seguro Javier Duarte sabe de qué se trata.

Archivo muerto

Aclaración no pedida, dicen los abogados, culpabilidad manifiesta. Habla sin parar Javier Duarte y niega que haya intentado sobornar al director del periódico Notiver, Alfonso Salce. “Es falso de toda falsedad”, puntualiza el abogado que funge como gobernador de Veracruz. Habla en Coatzacoalcos, tras colocar la primera piedra —el ladrillo al revés, como ha sido su gobierno— de las Torres Gemelas en el malecón, otro proyecto de los pepeyunistas Rolando Fernández padre e hijo, dueños de la constructora Roma. Le cuestionaron si se retractaría de la imputación de que el dueño de Notiver le vendió el terreno en que construyó su residencia el presidente municipal de Boca del Ríos, Miguel Ángel Yunes Marquez, en la zona de Antón Lizardo, municipio de Alvarado, y se erizó. Dice que la escritura demuestra que la familia dueña del periódico le vendió a la familia política. No los menciona por su nombre en ningún momento. No dice que se trata de Alfonso Salces ni de Miguel Ángel Yunes e hijos. No aclara que la compra la realizó Sara Salces, no el propietario del rotativo. Se empeña en asirse a un clavo ardiente y se va a quemar. Dice textual que “hay una sociedad” entre los Salces y los Yunes azules. Y otra: “lo que es innegable es que la propiedad se la compraron a los dueños el periódico y existe una relación clara entre esa familia y el medio de comunicación”. Luego se clava en el caso de los sobornos con los que intentó cooptar a Notiver, forzando el cierre de puertas al hoy diputado federal del PAN, Miguel Ángel Yunes Linares. Habla de que son falsos los señalamientos “en torno a una supuesta extor… una supuesta soborno (sic)”, expresa. Elude las cifras. No dice que fue una propuesta de 500 millones de pesos, un avión, un departamento en España, un edificio en Veracruz y un yate. Confronta a Salces sin nombrarlo: “Una cosa es la libertad de expresión y otra que se digan mentiras y que involucren al gobernador del estado en una situación como esa”. Nadie lo interrumpía, rodeado de reporteros. Volvía al tema del predio en Rincón del Conchal, la mansión de Yunes Márquez. Insiste en el tema de los sobornos, y precisa: “quedan exhibidos en la relación que hay… una complicidad entre ese medio de comunicación que de manera sistemática, a veces fundada y la gran mayoría de las ocasiones de manera infundada de manera reiterativa ataca las acciones del gobierno y del propio gobernador”. Agrega: ¿Por qué no lo dijeron inmediatamente cuando “supuestamente los intenté sobornar”? Señala Duarte que existe una “relación económica” entre Notiver y los Yunes azules, a quienes los vuelve a tildar de “socios”. Intragable, el rollo del gobernador aporta más elementos a su debacle. Categoriza a Notiver y la familia Yunes de “socios”, habla de “relación económica”, de “complicidad”. Parafraseando al gordobés, si lo puede probar, bien, y si no, que apechugue… Hará dos años, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— inauguraba el parque Jurásico, al poniente de Coatzacoalcos. Único en todo el sur de Veracruz, ofrecía una alternativa de diversión de bajo costo para los menores. Hoy da vergüenza. Se caen a pedazos los dinosaurios; los bambúes se hallan en mal estado, sometidos a mantenimiento una vez y ya; en temporada de lluvias, la alberca no es tal, es un estanque donde por falta de fungicidas, se convirtió en un criadero de sapos. ¿Algo más? Sí, hace dos semanas el Jurásico presentó un espectáculo único: un ring de lucha libre cuando dos empleadas dirimieron un pleito por la compra de ropa, a mentadas y cachetadas, el cabello entre los dedos, arrancado con ira y violencia. Reclamos, quejidos, frente a un numeroso público que no imaginó que yendo a ver dinosaurios mecánicos, terminaría observando a dos empleadas del DIF, cavernícolas, rodar por los suelos en un episodio titulado: comadres a la greña. Ni a director llega el parque Jurásico desde que se abrió Darío López Argüelles, pues a Maritoña García Cortés, de la cuadra del líder del Movimiento Territorial del PRI, Víctor Rodríguez Gallegos, quien sería su relevo, nunca le llegó el nombramiento ni le pagaron su inversión y sólo pudo dejar ahí a un empleado de confianza… Se trata de transparentar, de no dejar duda, de saber qué se hace con los recursos municipales. Se trata de aclarar dónde quedan esos mil pesos semanales que paga cada liga deportiva por el uso de los campos y canchas. Y si son 20 ligas, entonces se habla de mínimo 20 mil pesos a la semana, 80 mil al mes. Y de ello quien mejor sabe es el titular de la Comisión Municipal del Deporte, Silviano Delgado. Teóricamente, los 80 mil pesos ingresan a la tesorería municipal de Coatzacoalcos. Malo sería que se hubieran dilapidado en chupe y botana a las que es tan afecto el señor Delgado…

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