Por razones que sólo ellos conocen, algunos sectores del PAN y del PRD pretenden autoasignarse la exclusividad de la oposición política en Veracruz. Aún no inicia la campaña y en esos partidos se vive un ambiente de intolerancia hacia aquellos precandidatos y partidos que han escogido otra camino para participar en el próximo proceso. Aunque en apego a la realidad, esta ruta que comparten PAN y PRD no es de ninguna manera la única forma de hacer política, ni tampoco son estos partidos una expresión colmada de pureza por lo que significa el ejercicio  político desde la oposición.

Ni los dirigentes, ni los posibles candidatos del PAN y del PRD pueden presumir de ser férreos opositores al sistema. De fama pública es la sumisión de Rogelio Franco Castan ante Javier Duarte y su colaboración al fortalecimiento del sexenio de Fidel Herrera. En el caso de los “opositores” panistas, son frecuentes y públicos los acuerdos con el PRI en materia legislativa como la Ley de educación que se impone a sangre y fuego por todo el país, o la reforma privatizadora al sistema de pensiones del Issste que en unos meses mostrara sus consecuencias entre los derechohabientes; por lo que el rol opositor de estos partidos parece ser de temporada.