Después de meses de espera fue aprobada la Reforma Política para convertir al Distrito Federal en una entidad federativa, por lo que una vez que concluya su proceso legislativo en el senado de la república y tenga su aprobación en al menos 16 congresos locales, el nombre oficial de la capital del país será el de Ciudad de México, contará con una constitución local, además de que la actual Asamblea de Representantes se convertirá en Congreso Local y las Delegaciones Políticas pasaran a formar parte de demarcaciones territoriales gobernadas por un alcalde y un colegiado integrado por concejales, que serán electos como ocurre en todo el país con los cabildos.

Sin embargo, el punto más polémico de esta reforma ha sido la integración de la Asamblea Constituyente que tendrá a su cargo la elaboración de la Constitución Política de la Ciudad ya que se acordó que solo el 60 por ciento de sus integrantes sean electos por el voto directo y secreto de los capitalinos y el 40 por ciento restante sea una designación distribuida entre la cámara de diputados (14%) la cámara de senadores (14%) el presidente de la república(6%) y el jefe de gobierno de la Ciudad de México (6%), lo cual resta decisión a los capitalinos sobre su Carta Magna, y pone de manifiesto la injerencia de los poderes públicos al pretender trastocar la real representación ciudadana y política de la ciudad capital.