Una vez que el senado de la república aprobó la reforma política para modificar la condición del Distrito Federal a entidad federativa será prácticamente de trámite que 16 congresos locales le den el visto bueno a los  cambios constitucionales que darán paso a una autonomía política gradual que puede ampliar los derechos en la toma de decisiones de los habitantes de la capitla del país.

Pese a que se celebra con bombos y platillos, la citada reforma tiene un lado oscuro ya que sin pasar por las urnas ni por la opinión de los capitalinos, ya ha abierto una recomposición partidista que parece favorecer al PRI y al PRD, partidos que han visto disminuir su representación política en las últimas elecciones, pero que mediante la jefatura de gobierno y del gobierno federal se otorgaron una mayor oportunidad de incorporar a sus representantes a la Asamblea Constituyente que redactará la  Constitución política local que será el marco jurídico del estado de la Ciudad de México.