Mutatis Mutandis
Por Rafael Arias Hernández
07 de diciembre de 2015

359 días. En año de “Hidalgo”. Costosa Hampa electoral y Simulación. Más ocurrencias e imposiciones. Deuda y más deuda.

Percepción y realidad, criminales electorales en acción. Quien crea en elecciones limpias, es un ingenuo. El voto no las define y el abstencionismo tampoco. Obligación participar y, para empezar, combatir el hampa electoral, sobre todo en el gobierno del despotismo endeudado. Cuál partido. ”Yo decido”.

Avanza el proceso de sucesión, inevitable el adiós y sus despedidas. No habrá retorno, ni cómplices en el poder que extiendan la impunidad y recuperen la falta de credibilidad y confianza perdidas. Pobre Veracruz empobrecido. Decena trágica de pérdidas, sobre endeudamiento y saqueo.

Eso lo saben bien quienes sobreviven gracias a la complicidad y la protección que lograron en el poder y que, a algunos, les ha permitido no sólo ser intocables, sino también reciclables. Ahí van de un puesto a otro, a pesar de su desprestigio y fama pública delictiva. Delincuencia electoral en acción, enemiga acérrima de la Democracia.

HAMPONES Y “OPERADORES POLÍTICOS”.

Ahí están, muchos hasta disfrazados de gente decente, de funcionarios honestos y de líderes responsables.

A nadie engañan. Conocidos delincuentes electorales gubernamentales, de antes y después, que administran, manipulan, condicionan y clientelizan programas y recursos oficiales; pero más peligrosos y letales los “carga maletas”, domestican representantes y neutralizan autoridades electorales, amansan opositores, reducen abstencionismo, usan y aprovechan credenciales y padrones; y desde luego, los hay que compran firmas, cambian voluntades, matan esperanzas y trastocan realidades.

De antes y después ahí están, por un lado, los que participan en defensa y expansión de sus intereses económicos, de organizaciones sociales como las sindicales, y hasta de civiles y no gubernamentales. Y, por el otro, los que desde la ineficiencia y delincuencia, fuera y dentro del gobierno, tergiversan funciones y aprovechan estructuras de atribuciones y recursos materiales y humanos, de las dependencias a su cargo, para trastocar el proceso y garantizarse el triunfo, resultado determinante para la continuidad de la impunidad que gozan.

Mal de la partidocracia que, excepciones aparte, se ha vuelto costumbre, mercado y conducta en muchas partes.

ACCIONES CRIMINALES PARA DISTORSIÓN DE ELECCIONES.

Hay que tener cuidado con un amplio catalogo de actividades del hampa electoral, especialmente la que opera desde los gobiernos:

Compra directa o indirecta de votos; condicionamiento, manipulación de programas de desarrollo social y acciones asistenciales; asignación de personal, equipo y recursos gubernamentales; compra de actas firmadas y control de directivas de casillas; domesticación y adquisición de la oposición, etc.

Recuérdese, acta gana a votos y sentencia gana a acta,

PARTIDOCRACIA CRECIENTE.

En general, casos y situaciones aparte, los partidos no cumplen con la ley ni con los principios que les dieron origen. No son más intermediarios de los ciudadanos, más bien son obstáculo y condicionamiento a su ejercicio de libertades y derechos.

El colmo las multas y sanciones, como supuesta sanción a su conducta delictiva, se pagan con recursos públicos.

Espectáculo deplorable y representativo de la ruina del partido. Viaje sin retorno que los lleva a la confortable cercanía e incondicionalidad de la abyección y el servilismo extremo. De la nula distancia con el gobierno, específicamente con quien dice que gobierna, y ejerce el poder y la representación democrática. Notoria ausencia o expresión mínima de la imprescindible presencia, organización y participación de militantes y simpatizantes. Imprescindibles, para convertirse en pieza clave de la legitimidad y los consensos democráticos.

Buena parte de la llamada clase política, de la burocracia, de los medios y muchos comunicadores, en los hechos poco o nada se ocupan ni preocupan, por atender a fondo, problemas, necesidades y prioridades de los veracruzanos.

Pobreza, hambre e inseguridad en aumento. Pésima administración gubernamental y deuda pública creciente. Más limitaciones y sacrificios.

Es inocultable. No se atienden, bien y a tiempo, necesidades básicas, rezagos sociales y reiteradas inconformidades de la sociedad.

Por tradición, conducta pública y ocupación política están más preocupadas por saber quién será el próximo gobernador y quienes el equipo que lo acompañen.

LAS CANCHAS DE LA SUCESIÓN.

La llamada de atención y corrección, que dio la Suprema Corte de Justicia de la Nación al Código Electoral de Veracruz, no es un hecho menor o intrascendente para los promotores y beneficiarios de la delincuencia electoral. Sobre todo, después de la amplia demostración de efectividad en elecciones en las que, para asombro de todos, indígenas habitantes de comunidades remotas, o pobladores rurales como en Zongolica y Acayucan, dieron en las elecciones un inusitado testimonio, de puntual presencia y ejercicio del derecho a votar, sin precedente.
Inconstitucionalidad de 39 artículos y cuatro transitorios del referido Código, ante una controversia presentada por parte de la oposición.
Frustrado intento. Inválidos y contrarios a la Constitución General; desechados requisitos como el de “contar con buena fama pública” para acceder a candidaturas.

La SUCESIÓN EN VERACRUZ ha iniciado su proceso electoral formalmente, con ello se abre la cancha judicial en todas las instancias, en donde también se enfrentaran los contendientes. El hampa electoral está y estará presente.

Para bien de la buena política y el buen gobierno, debe ser denunciada, procesada y sancionada.

Combatir hampones electorales, en todos los frentes. No a la continuidad de la impunidad, es la prioridad.

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