Mutatis mutandis
Por Rafael Arias Hernández
14 de diciembre de 2015

352 días. Deuda y más deuda. Costosa Hampa electoral en acción y bromista Sistema Estatal de Simulación de anticorrupción. Más ocurrencias e imposiciones.

Afanosos, sabiendo que es vital para su salvación; para que no vayan a la cárcel, ni enfrenten la justicia, ahora si dicen que buscan la unión y la inclusión, “la alianza y fuerza de todos”. No se componen ni tienen llenadera.

En realidad, esta es otra clara manifestación, de que lo que se quiere es unidad en complicidad e impunidad. Así como la inclusión en la simulación.

LA ÚLTIMA CENA

Los muertos en el poder no saben que lo están, autoritarios insensibles creen que su existencia no tiene fin. Asisten a velorios disfrazados de brindis de fin de año, que en realidad representan su adiós, su última cena.

Para bien del abnegado y saqueado Veracruz, no habrá más diciembre en el poder, éste es el último.

Una tras otra, ante diversos personajes la conocida escena se repite, poco importa que el difunto crea y asegure que su poder y más su no-p  oder siguen, se extienden y no se acaban. Pobrecita alma en pena, presunta responsable y prófuga potencial.

Ultima cena, de anticipado fin, pero que antes da oportunidad de estar presentes, a otros conocidos personajes cómplices, o convenencieros y reciclables como Judas.

La sabiduría popular sostiene, que en Veracruz, esta última cena tiene ya innumerables judas, algunos activos, otros en espera de la acción y algunos a puntos de extinción. Pero aunque no se crea, unos y otros no preocupan, por la simple y sencilla razón que ya los insaciables se llevaron hasta las  monedas de plata, como lo han hecho con presupuesto y deuda estatales, simplemente los desaparecen; y de igual forma se asegura, que tampoco habrá puñalada por la espalda, porque también ha desaparecido el arma, se la robaron. Ciertamente no tienen llenadera.

EVIDENTE EL TAMAÑO DEL DAÑO.

Ineptitud y corrupción aumentan las desgracias, limitaciones y sacrificios de las y los veracruzanos. Inocultables crecen los desastres. Caídas, desapariciones y retrocesos no terminan, son simple consecuencia. ¿Dónde quedaron más de 45 mil millones de deuda pública bancaria y de valores? ¿Y las obras públicas, obligadas como requisitos al endeudar? Y lo que falta.

Por más que responsables y culpables en el gobierno, tratan de evadirlos, ocultarlos y minimizarlos. Por más que pagan y difunden costosas y fantasiosas situaciones; caros autoelogios y autopromociones, de imaginaros logros y avances. La realidad real se impone. ¿Cuánto es el total-total, de la deuda pública estatal?

Innegables, problemas y rezagos sociales, se muestran, aumentan y complican.

Ya no es noticia el desorden alcanzado, a todos se debe y mal atiende. Prácticamente no hay dependencia estatal que no tenga sus desapariciones forzadas, de pasivos y cuentas por pagar, que se posponen, acumulan y crecen, obligando a perjudicados y afectados a ocupar calles, plazas y edificios públicos para manifestar. Presentes, casi a diario, protestas, inconformidades y demandas del cumplimiento de un deber oficial olvidado, pospuesto o regateado.
De nada sirve, año con año autorizar y convertir en ley el presupuesto gubernamental estatal y municipal, pues simple y sencillamente, no se observa ni cumple, los responsables hacen lo que les da la gana, con la complicidad de la lavandería de la Contraloría, el órgano de Simulación Superior, y la Comisión dizque de Vigilancia del Congreso, convertida en centro de promoción política y distribución de despensas.

Deplorable la inocultable simulación en el pospuesto e ineficaz combate anticorrupción. No es lo mismo ética que cosmética.

Presupuesto inútil, gastan lo que quieren y como quieren, hasta imponer la deuda pública creciente y la privatización forzada, para favorecer prósperos negocios.

Situación sostenida en principio, bajo las fuerzas centrífugas y centrípetas de la “licuadora”, revoltura permanente de ingresos y egresos, para ser servidos como, cuanto y cuando les da la gana, dentro o fuera del presupuesto autorizado.

Comprobada forma desordenada de administrar las finanzas estatales, basada en el voluntarismo y la discrecionalidad, en ocurrencias, caprichos e improvisaciones. Por eso Veracruz está en primer lugar en devoluciones de recursos federales, pues no se cumple ni hace cumplir requisitos y reglas de operación obligados para uso y aplicación de esos recursos.

UNIDAD EN LA COMPLICIDAD.

Se ve lo que se quiere ver. Se cree en lo que se quiere creer.

No hay elecciones limpias, cuando desde el gobierno se activan y apoyan numerosas formas de condicionar, manipular, forzar clientelas, comprar actas, sobornar funcionarios y arreglar autoridades. Pero sobre todo canalizar recursos públicos presupuestados o no; y distorsionar atribuciones y funciones de dependencias e instituciones, para favorecer cómplices, socios y aliados. Disponiendo de personal, equipo e instalaciones para forzar y garantizar el triunfo electoral que les garantice impunidad.

LA SUCESIÓN EN VERACRUZ, tiene características propias. Nada raro comprobar cómo se infiltran incondicionales en la estructura del Órgano Público Local Electoral (OPLE) y las mil y un formas que aprovecha el hampa electoral, bajo el simple principio de unidad en la complicidad y la impunidad, dentro y fuera de los partidos utilizados y aprovechados para asegurar la victoria electoral.

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