El Secretario de Finanzas seguramente nunca imaginó el tremendo paquete que enfrentaría cuando le aceptó la titularidad de esa dependencia; no es difícil imaginar las pesadeces del insomnio que carga, porque por mucho que le busque el embrollo de los pagos pendientes sigue allí cada mañana que despierta. Lo peor es que ya empiezan a participar elementos del sector estudiantil exigiendo pagos que les han sido diferidos. Como van las cosas al rato serán maestros universitarios, los empresarios que ya llevan años en pena, los becarios, los jubilados, los campesinos. ¡Uf qué paquete!