Para la historia de Arabia Saudita quedara grabado el nombre de Salma bint Hisab al Otaib, quien fue la primera mujer reconocida como triunfadora del proceso electoral de consejeras municipales de este país y que por primera vez en su historia permitió la postulación y el voto a las mujeres. Dominada la política por una monarquía conservadora, en la elección se logró la participación de 130.637 mujeres, de un total de 1.486.477 personas registradas para votar, y donde 978 mujeres fueron candidatas de un total de 6.916 contendientes, mostrando un aplastante desequilibrio en la representación de la mujer en en esa nación.

Al mundo occidental no deja de asombrar que en este país de abundantes riquezas económicas, las mujeres vivan en gran parte de su vida cotidiana sometidas a los hombres, ya sean esposos, padres o hermanos, que tienen para si la tutela de las libertades de las mujeres de la casa. Ellas están obligadas por ley a cubrirse de pies a cabeza, no pueden manejar ni salir del país solas. Incluso esta campaña que arrojo al menos 19 triunfos para las mujeres fue regida por la ley electoral que impuso la segregación total de sexos y prohibió que los candidatos usen fotografías en su propaganda o den discursos ante personas del otro sexo; la discriminación hacia la mujer llega al extremo de obligar a que sólo acompañada de un hombre fuera posible inscribirse en la lista de votantes.