En la reunión anual de Vía Veracruzana Amadeo Flores bordó su discurso como ardilla, por las ramas; mucha retórica y ninguna definición respecto del momento que vive la entidad veracruzana, al más puro estilo del viejo priismo de hablar sin decir nada; un formato célebre y hasta exitoso en tiempos muy de antaño, pero totalmente desfasado de la realidad que aqueja a Veracruz. Obviamente, Amadeo no está obligado a manifestarse en uno u otro sentido, solo que los actuales son tiempos de definición, aunque no necesariamente de confrontación sí de apostar por un auténtico cambio que dé a Veracruz la oportunidad de salir del bache en que se encuentra. Quiza no lo permitía el foro, compuesto por la clase política tradicional, conservadora, cauta ante los cambios.