A estas alturas los empresarios veracruzanos están demostrando que, o no están unificados en sus propósitos de sector, o simplemente están atenidos a que ocurra un milagro para que el gobierno del estado les cubra el importe de sus adeudos. A todas luces es manifiesto que la clase empresarial veracruzana aún no adquiere conciencia de su fortaleza como sector, porque suponer que una declaración del diputado Ricardo Ahued a favor que se les pague les va a resolver el problema es infantilismo puro. Si bien la calidad moral y política del diputado Ahued está fuera de toda duda, y se acompaña con congruencia en el decir y el hacer, él a su vez requiere que el sector empresarial asuma su papel de factor de poder, de otra manera derivará en desgaste inútil de la figura del legislador.