Mientras la autoridad estatal está ocupada en descifrar las señales de la cúpula priísta para nombrar al candidato del partido oficial y se desvive tratando de atajar el paso a los opositores, en Veracruz la delincuencia se apodera de todo lo que encuentra a su paso.

La contabilidad periodística da cuenta del incremento todo tipo de delitos en la entidad veracruzana, especialmente los asaltos en vía pública y en casas habitación, y más recientemente se hacen notar violentos ataques a automovilistas que se ven obligados a transitar por las ya maltrechas carreteras de la entidad.

La actividad delincuencial se ha recrudecido en municipios del sur, especialmente en aquellos en donde dirigentes y diputados del PRI presumen tener el control político: Acayucan, Cosoleacaque, Isla, Cosamaloapan, San Andrés Tuxtla, Tierra Blanca, son municipios en donde se multiplican asaltos en carreteras, secuestros, ejecuciones y feminicidios.