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Veracruz- 2016-01-1608:42:40- Israel Hernández/ A cuatro días de que una patrulla de la Policía Estatal de Veracruz plagiara a 5 jóvenes en Tierra Blanca, los familiares no tienen un solo avance sobre el paradero de los muchachos originarios de Playa Vicente, a pesar de que la Fiscalía General del Estado desplegó un operativo en coordinación con fuerzas federales.

El itinerario de los 5 jóvenes que salieron la mañana del lunes 11 de enero estaba definido: A las 10 de la mañana saldrían de Boca del Río con destino a Playa Vicente, con una escala en Tierra Blanca, donde además de cargar combustible, desayunarían unos tacos a la orilla de la carretera federal.

Para las 3 de la tarde, a más tardar, debían estar en casa.

“Ya estamos en Tierra Blanca, mami, desayunamos y salimos para allá, no tardamos”, escribió Susana Tapia Garibo -de 16 años- a su madre cerca del medio día, confirmando que el viaje para festejar el cumpleaños 27 de Mario Arturo Orozco Sánchez había terminado sin contratiempos. Junto a Susana y Mario, el Jetta VW color plata fue abordado por Alfredo González Díaz de 25 años y los primos Bernardo Benítez Arroniz y José Benítez de la O., de 24 y 25 años respectivamente. Todos, durante el fin de semana entero, disfrutaron de la música banda en el antro boqueño llamado La Berrinchuda y pasearon por el bulevar costero.

A un par de kilómetros de donde almorzaron, exactamente frente al Súper Che de la ciudad, detuvieron su marcha y compraron los litros suficientes de gasolina para recorrer los 120 kilómetros restantes.

Pero ese combustible ya no fue utilizado para llegar a su tierra natal, sino que los responsables de su desaparición prefirieron ocuparlo para abandonar el automóvil en la comunidad de Paso del Toro, Medellín.
Susana, una joven estudiante del Colegio de Bachilleres en su ciudad; Mario, propietario de una tienda de autopartes; Alfredo, incipiente ganadero y joven de campo; Bernardo, trabajador en el negocio familiar de venta de refresco y cerveza.

Y José, ayudante en la tortilleria de su familia, fueron detenidos por un grupo de policías estatales, que abordo de la patrulla SP2338, interceptaron ilegalmente a los tripulantes en un tramo de jurisdicción federal.

El testigo

“Si no hubiera sido por un conocido de mi hijo que vio cuando los detuvieron en la carretera, quizá no sabríamos que los propios policías, los encargados de cuidarnos, fueron los responsables”, dice Columba Arroniz, madre de Bernardo, que a las 2:30 de la tarde envió un mensaje por Whatsapp para conocer su ubicación.

Una hora más tarde, ese mensaje sería secundado por uno similar, pero ninguno de los dos fue contestado.

La sospecha de que algo malo estaba pasando llevó al también habitante de Playa Vicente, cuyo nombre fue reservado, a poner al tanto a sus paisanos sobre lo que observó en la carretera federal.

Para las 5:30 de la tarde del lunes, un grupo de familiares ya estaba en Tierra Blanca para averiguar los motivos de la detención. Sin embargo, cuando arribaron a las oficinas de la Secretaría de Seguridad Pública en la cabecera municipal, el comandante dijo no tener un solo detenido.

De regreso en el lugar de los hechos, los padres cuestionaron a algunos empleados de la zona, que en calidad de testigos circunstanciales, aseguraron que los policías habían subido a un par de muchachos a la patrulla, mientras que el resto fueron llevados en el automóvil compacto.

Dicha versión sería confirmada hasta el jueves 14 de enero por los videos que registraron las cámaras de la tienda de autoservicio y de los comercios cercanos. Tras la insistencia del grupo de familiares, la Policía Ministerial mostró las grabaciones a Bernardo Benítez Herrera.

“En el video se puede distinguir claramente cuando el automóvil donde viajaban los 5 jóvenes, incluido mi hijo Bernardo, pasa frente a la patrulla estacionada cerca de las 11 y media de la mañana.

Para eso los policías se notan con esa actitud de ‘a ver a quién le rompemos la madre’ y entonces arrancan hasta alcanzarlos.

“En otra toma se observa al Jetta plata a un lado de la patrulla, pero además ya se ve a algunos jóvenes arriba de ella. Por la mala definición de las cámaras no se alcanza a distinguir quienes son, pero se confirma lo que todos sabíamos desde un inicio”, explica Benítez Herrera.

Las cámaras también captaron el momento en el que, una hora después, el Jetta con placas 566-XMS del Distrito Federal transita en dirección a La Tinaja, para finalizar en Paso del Toro. Debido a los vidrios polarizados, al padre le resultó imposible identificar quién lo conducía y cuántas personas lo tripulaban.

Último gran crimen

El último gran crimen que hubo en Playa Vicente, recuerdan los familiares y paisanos que desde hace cuatro días acampan en la Agencia del Ministerio Público, fue el secuestro de Manolo Benítez Sánchez, un empresario, ganadero, tres veces presidente municipal y abuelo de los hoy desaparecidos José y Bernardo.

En 2009, el exalcalde fue plagiado y pese a que la familia pagó el rescate, nunca regresó con vida.

“La ciudada ha estado muy tranquila y unida, y eso quedó demostrado el jueves cuando se hizo la manifestación para exigir que nuestros jóvenes aparezcan con vida”, cuenta Josefa Benítez, tía de ambos jóvenes.

El municipio se ubica en los límites de Veracruz y Oaxaca, en el último rescoldo de la Cuenca del Papaloapan. De los 11 mil habitantes de la cabecera municipal, por lo menos la mitad viven del comercio, mientras que el resto se gana la vida en el campo sembrando maíz, chile y criando ganado.

A diferencia de la alta presencia policiaca estatal en Tierra Blanca, en el pueblo de origen de los 5 desaparecidos la seguridad está a cargo de unos 40 elementos de la Policía Municipal, precisa el alcalde Abdón Marqués.

La aparente tranquilidad de Playa Vicente contrasta con la pesadilla que viven decenas de familias en una zona peligrosa que bien podría delimitarse en un triángulo: En una punta, Tierra Blanca; en el extremo Sur, Tres Valles, y la última arista en Cosamaloapan.

Atención al caso

La difusión mediática que ha recibido el reciente caso de desaparición forzada ha removido las aguas turbias en que estaban estancadas las historias de hombres y mujeres que, de la noche a la mañana, se esfumaron en esa región de Veracruz caracterizada por su gran producción agrícola y ganadera.

Recientemente, la Unidad Especializada en Búsqueda de Personas Desaparecidas de la PGR, reveló en un informe que Veracruz lidera las desapariciones forzadas a nivel nacional.

Según la investigación, en la entidad se registra uno de cada 4 casos a nivel nacional, situándose los focos rojos en las regiones de Olmeca y de la Cuenca del Papaloapan.

Basta remitirse a la desaparición de Álvaro Jácome Lara, un tierrablanquense de 40 años visto por última vez el pasado 21 de diciembre de 2015. De acuerdo a su madre, Teresa Lara Ramón, después de cobrar 650 pesos en un banco del centro de la ciudad, su rastro se perdió.

Para Bernardo Benítez Herrera, quien ha mostrado un ánimo de esperanza inquebrantable, este es el momento en que familiares de desaparecidos deben unirse para exigir respuestas a un gobierno que, con el paso de los meses, se ha mostrado indolente y distante.

“Ahora es cuando debemos alzar la voz, pedir que se pongan a trabajar y que verdaderamente investiguen. Tuvimos que hacer presión para que el fiscal Luis Ángel Bravo viniera.

“Queríamos que nos dieran la cara y dieran la seriedad a este y a todos los casos, no puede ser posible que en las filas de la corporación tengan ese tipo de policías”, cuestionó.

Llega el Fiscal

Al mediodía del viernes 15 de enero, 100 horas después del momento de la desaparición, a Tierra Blanca llegaron el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras y el secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado.

“Es el derecho de una víctima que se le informe en la medida de lo posible sobre los avances en la investigación. Hemos venido a entregarnos al tema y al margen del cause legal, lo prioritario es encontrarlos”, expresa sin dar más detalles.

Aunque actualmente hay 4 policías detenidos acusados de detención forzada, el titular de la FGE insistió en que las indagatorias siguen abiertas para poder dar con el paradero de los jóvenes, cuyas fotografías, fueron puestas en un altar improvisado sobre el estacionamiento de la Agencia del Ministerio Público.

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