¡ADELANTE!
Pepe Valencia

 

El próximo gobernador no será el del discurso más agresivo, ni el que invierta más dinero en la campaña o el más tramposo, tampoco el más popular o carismático, ni el más culto.

Los veracruzanos votaremos por el candidato que empiece desde ya con acciones creíbles y contundentes, no con promesas fantasiosas que acaso no cumplirá en caso de ganar la elección.

Demandamos seguridad, honestidad y justicia.

Ganaría, por ejemplo, el candidato que solicitara de inmediato al presidente Enrique Peña Nieto que nos envíe la Gendarmería Nacional para que junto con la Marina Armada de México, emprenda operativos sin precedente y desmantele las bandas delincuenciales que operan en el territorio estatal.

Basta de secuestros, extorsiones, levantones, ejecuciones y toda clase de crímenes que mantienen en zozobra a la sociedad.

Recibiría el apoyo mayoritario, el candidato que gestione ante el gobierno para que el IPE cubra cuanto antes los adeudos atrasados a jubilados y pensionados, investigue dónde están los recursos de este instituto y se castigue a los responsables del saqueo.

Generaría confianza el candidato que exija y logre que Sefiplan  pague hasta el último peso que debe a empresarios y trabajadores profesionales que desde hace años no pueden cobrar por servicios prestados al propio gobierno.

Los anteriores son apenas tres temas clave que no deben descuidar quienes aspiran a la gubernatura.

Ello, independientemente de que quien alcance el alto encargo, a partir del primer día de diciembre debe exigir la rendición de cuentas a todos y cada uno de los servidores públicos que saquearon el patrimonio de los veracruzanos; enjuiciarlos, llevarlos a prisión y obligarlos a reintegrar el dinero que se robaron.

Las familias veracruzanas anhelan recobrar la tranquilidad en sus hogares y transitar sin miedo por todo el territorio estatal; que se generen empleos y reactive la economía, y que se castigue a los funcionarios corruptos y enriquecidos al amparo del poder.

Nada de esto es imposible, sólo se necesita voluntad, talento y muchos pantalones.

Quien posea estos atributos es capaz de alzarse con  la victoria electoral. Puede ser Héctor Yunes o Miguel Yunes, o el candidato o candidata de Morena, un independiente, etcétera.

Lo demás, como decía Agustín Acosta Lagunes –que fue mal candidato y buen gobernador–, es “puro rollo”.

Se ha hablado mucho de malos candidatos que han resultado pésimos gobernantes. Hoy queremos un gran candidato y un mejor gobernador.