Rúbrica
Por Aurelio Contreras Moreno
06 de abril de 2016

Este martes, el gobernador Javier Duarte de Ochoa publicó una carta dirigida a los veracruzanos en su cuenta oficial de Twitter, su medio favorito para hacer política y gobierno.

En la misiva, el mandatario anunció, dos días después de iniciadas las campañas electorales por la gubernatura, que “respetará” la veda electoral a la que lo obliga la ley. Lo que no ha hecho.

Incluso, todavía se dio tiempo de autovanagloriarse y promover su figura y la de su administración: “estoy convencido de que la mejor manera de servir a Veracruz es dando resultados. Y así lo hemos hecho desde hace cinco años, trabajando de manera responsable para que cada municipio y cada comunidad, reciba beneficios”.

“En la entidad ha comenzado la veda electoral, misma que respetaremos a cabalidad. Sin embargo, desde el Gobierno del Estado seguiremos trabajando como lo hemos venido haciendo, buscando cada día resultados que beneficien directamente a todos los veracruzanos. Una vez finalizada la jornada electoral, retomaremos la comunicación de los resultados”, refirió Duarte de Ochoa.

Más de 48 horas tardó el gobernador de Veracruz en anunciar que respetaría “a cabalidad” la norma que le ordena guardar silencio durante el periodo de campañas, salvo que deba comunicar algo importante relativo a los temas desalud, educación, seguridad pública y protección civil.

En ese mismo periodo de tiempo, Javier Duarte de Ochoa intervino directamente en el proceso electoral en Veracruz, al lanzar ataques directos, también desde su cuenta oficial de Twitter, en contra de uno de los contendientes, el candidato de la alianza PAN-PRD Miguel Ángel Yunes Linares.

En total, Javier Duarte publicó diez tuits en los que denostaba a Yunes Linares por su nombre, en alusión directa, como respuesta a la denuncia que el candidato presentó en contra del gobernador acusándolo de enriquecimiento ilícito a través de una red de prestanombres.

Y resulta que eso es ilegal. El gobernador de Veracruz, desde una cuenta oficial, intervino en el proceso al denostar a uno de los participantes, poniendo en serio riesgo la viabilidad misma de la elección, ya que esta conducta podría invocarse como una causal de nulidad establecida en el artículo 396 del Código Electoral para el Estado de Veracruz, ya que se estarían utilizando recursos públicos en la campaña.

Y ya fuimos testigos, hace muy poco tiempo, de que sí se puede tumbar una elección de gobernador en los tribunales por la intromisión de las autoridades, como sucedió en la elección del estado de Colima.

Javier Duarte no es ingenuo ni desconoce las leyes. Todo lo contrario. La mayoría de sus actos los lleva a cabo con plena consciencia de sus alcances jurídicos y de sus consecuencias. ¿Estaría colocando en situación de riesgo todo el proceso en el estado de manera deliberada? ¿Con qué objeto?

No es difícil imaginar la respuesta. Porque su candidato no está en la boleta.

Breve pausa

Esta columna tomará una breve pausa para que su autor atienda unos asuntos personales, regresando al aire el próximo lunes 11 de abril. A sus lectores y editores, muchas gracias.

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