Por: Luis Ramírez Baqueiro

 Astrolabio Político

 

“La obra política más difícil es obtener la confianza antes que el éxito.”- Napoleón.

 

60 días y 60 noches serán las que tendrán que vivir y sufrir los siete aspirtantes a la gubernatura de Veracruz, en medio de una guerra de acciones que emprendera el Gobierno del Estado para intentar a como de lugar impulsar al candidato priista Héctor Yunes Landa y sacarlo de la tercera posición que ocuparía según las encuestas en poder del Cuarto de Guerra de la Secretaría de Gobernación.

Aun cuando Héctor Yunes Landa se ha empeñado en cumplir su palabra en todo lo que se refiere a eso de tener que tragar sapos y mostrar sonrisas, el abanderado priista sabe que no puede fiarse de la palabra de quien aun controla los hilos del aparato estatal, pues no en una sino en repetidas ocasiones los desencuentros y desaveniencias han surgido presisamente de la falta de compromiso a la palabra.

Por ello, Yunes Landa no quita la vista del que será nombrado nuevo coordinador de Comunicación Social, el tuxpeño Alberto Silva Ramos, al que la suerte de nueva cuenta le sonrie, pues a pesar de que políticamente estaría muerto, la realidad y los escenarios lo ubican de nueva cuenta en posición de bateador emergente.

El arranque del choleño en un abarrotado Auditorio “Benito Juárez” exhibió que las malas practicas priistas estarán a la vuelta de la esquina –pues la ola de acarreados fue evidente-, pues se tiene documentado, como han comenzado a fluir los recursos y los apoyos a favor de su candidatura por el norte del estado a cambio de despensas y laminas a familias de escasos recursos.

Aun cuando las encuestas friamente le colocarían en desventaja, se sabe que el aparato priista operará con lo que mejor sabe hacer, y ello le da una potencial ventaja en contra de los dos más fuertes adversarios, vistos en la vitrina del PAN-PRD con Miguel Ángel Yunes Linares a la cabeza y el proyecto de Morena y Cuitlahuac García.

De este modo habrán de pasar 60 días y 60 noches de una intensa batalla por convencer al electorado indeciso, ese que ha alejado de la política le vale menos que un cacahuate que el futuro de los hijos y nietos se quede empeñado por el pésimo manejo financiero y la sarta de tropelías y mañas que los hijos de la fidelidd aprendieron y mostraron en el Duartismo –que todos quisieran olvidar-.

En este escenario donde aparentemente Miguel Ángel Yunes lleva la preferencia, un factor primordial deberá estar presente, si lo que quiere es ganar, deberá en todo momento, proponer y decir como lo hará, no bajar al ring de la descalificación y la diatriba a donde los priistas lo pretenden ya colocar, mucho menos encartarse con el Cisne sin Plumas que llegó para amargarlo.

Mientras candidatos como Juan Bueno que aparentemente por ser independiente no tienen nada que ofrecer, podrían ser un factor crucial a la hora de finalizar la campaña si llegarán a decantar por su propuesta a favor del más aventajado en su afán por lograr y conseguir una alternancia en Veracruz.

No deberán dejar de lado, por supuesto al verdadero de los proyectos Duartistas, que es ni más ni menos que el ingeniero mécanico eléctrico Cuitlahuac García, el cual ha sido el único que no ha señalado si metería a la carcel a Alí Babá y sus 40 ladrones, pues evidente es que su oferta y propuesta se ha centrado en hablar de un recorte al gasto público, el otorgar pensiones a los adultos mayores de toda la entidad y el fortalecimiento evidente a la Universidad Veracruzana (UV), lo que los coloca por supuesto en ese escenario de sospechosismo que da un posible acuerdo con el poder saliente.

Así que amable lector, preparese para vivir y sufrir en su caso los 60 días y 60 noches más aciaga de la historia reciente de Veracruz, pero eso sí, no se vale al rato decir que no se lo dijimos, el tema aquí es participar y votar por el que quiera, el que le guste, el menos malo, el menos pior, la moneda esta en el aire.

Al tiempo.

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