b1dcb612-23e1-4dd8-b6d3-f94b82bab923Bitácora
Por Miguel Angel Cristiani G.
27  de abril de 2016
Uno de los temas en los que han coincidido prácticamente todos los candidatos a la gubernatura de Veracruz, es el de combatir la corrupción en la administración pública, que es un cáncer que lacera las entrañas de la sociedad y que es uno de los principales motivos del descontento.
Es por eso que cada uno de los aspirantes, en todas las oportunidades que se les presentan para dirigir un mensaje, se refieren al tema como uno de los de mayor atención.
Cada candidato asegura que habrá de combatir a los corruptos, los meterá a la cárcel y les obligarán a devolver el dinero mal habido.
Pero ese discurso no es nada nuevo, ya en anteriores campañas electorales, se ha dicho lo mismo, para tratar de congraciarse con los votantes.
Hay que tener en cuenta que, aunque dicen los candidatos, que dos años que durará su administración son suficientes, para castigar a los corruptos, habría que tener en cuenta que la cosa no es tan sencilla como parece.
Por principio de cuentas, para acusar a cualquiera, se tienen que tener las pruebas de la corrupción -tener los pelos de la burra en la mano- dirían en mi pueblo, lo cual significa que se tienen que realizar investigaciones, auditorías para poder detectar las pruebas con las que se va a acusar, porque de otra manera, sin pruebas, al final se desechará la acusación y aquí no pasa nada.
Es cierto que se pueden rastrear y descubrir los actos ilícitos de corrupción, pero no es cuestión inmediata, se tiene que solicitar información a otras instancias federales, que también se toman su tiempo para tramitarlas y si no se quiere destapar la cloaca, pues simplemente le dan largas al asunto.
Una vez que se tienen las pruebas de los actos de corrupción, se tiene que ir a presentar la denuncia en la Fiscalía General del Estado -que hasta ahora no ha dado muestras de ser eficiente para hacer justicia, sino todo lo contrario- así que ahí está otro obstáculo, que puede simplemente repetir su “mantra” favorito: “estamos investigando, estamos trabajando”.
Pero concediendo que la Fiscalía General llegara a consignar ante el juez a los susodichos, también ahí tienen su ritmo y sus tiempos, por lo que, si llegaran a resistir un cañonazo de billetes en una maleta repleta de billetes, también habría que esperar un buen tiempo.
Total, que para cuando todo eso pasara, seguramente ya habrían pasado los dos años de la próxima administración y estaríamos escuchando las mismas promesas de los candidatos, acabar con la corrupción y con los corruptos.
En lo personal, pensamos que el asunto requiere simplificar tantos trámites y recovecos legaloides, habría que empezar a pensar en el ejemplo de otros países, en donde si han logrado acabar con la corrupción y la delincuencia, aplicando medidas extremas.
 
Por ejemplo, la semana pasada, China anunció medidas extremas contra la corrupción de políticos, aquellos líderes que malversen fondos públicos o reciban sobornos superiores a los 463 mil dólares podrán ser sometidos a pena capital, anunciaron el Tribunal Popular Supremo de China y la Fiscalía del Estado.
Además, los altos cargos serán juzgados por complicidad si no denuncian la corrupción de sus colegas, incluso si forman parte de su familia. Solamente en caso de que el acusado coopere en la investigación –ya sea que confiese el delito o devuelva el dinero mal habido – la pena capital podrá suspenderse durante dos años, lo que a efectos prácticos significa su conmutación por cadena perpetua.
Entonces, como dicen los candidatos, si se puede, falta que se apliquen penas y castigos más severos.
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