Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
02 de abril de 2016

“¡Yunes Linares, como el Peje, es muy destructivo!”

Acaso percepción, tal vez realidad pero el caso es que a ocho semanas de una jornada electoral que augura un cierre de fotofinish, Héctor Yunes Landa se mantiene arriba en la preferencia electoral.

Cuenta la aceptación, también la simpatía y liderazgo; importante el mensaje, pero también el compromiso y garantía de honestidad y ya mismo de manera fundamental el electorado se inclina por lo que se llaman fortalezas y debilidades, sin descuidar las propuestas.

Vayamos por partes.

El lenguaje áspero, violento, ríspido y de amenaza permanente del más cercano opositor, el panista Miguel Angel Yunes Linares, contrasta con el de Héctor, quien más le apuesta a la conciliación, sin olvidar el compromiso de hacer justicia conforme a derecho y llevar ante el juez a los saqueadores del erario público.

En ambos prima el compromiso social, uno –Miguel Angel- llevando como bandera la seguridad pública, mientras en el otro –Héctor- la construcción del nuevo Veracruz a partir del ordenamiento financiero, la reactivación de la economía, el destierro de la Fidelidad y la cimentación de una nueva generación de gobernantes en donde vaya por delante la honestidad y fin a la corrupción.

Es en Héctor, con un pasado honesto y libre de sospecha, en donde una buena parte del electorado estaría dispuesto a entregarle la estafeta del relevo, no así en Miguel Angel a quien su pasado lo condena.

Llama asimismo la atención en este momento de decisiones a pie de urna, que viene del lado de Héctor es algo más allá de un gobierno de suspiro en donde dos años no alcanzan más que para medio sentarte en la silla cuando ya estás preparando la salida.

El proyecto de los Yunes rojos no es de dos, es de ocho años.

La oferta y propuesta de reconstrucción que se plantea para los ocho millones de veracruzanos es sentar las bases del nuevo Veracruz los primeros dos años y los siguientes seis años detonar el desarrollo político, social y económico de la región ya con unas finanzas saneadas, abriendo las puertas a nuevas inversiones, reactivando el agro, regularizando y calendarizado pago a acreedores, así como regresando la seguridad a la entidad.

Es en este terreno donde Héctor Yunes de la mano de Pepe Yunes, ha ganado más simpatía entre el electorado que no está dispuesta a confiar en alguien que en los hechos ha violentado la ley y que ahora se compromete al resguardo de la misma.

Y es que a Miguel Angel su pasado lo condena.

El mejor carcelero no podrá ser alguien vinculado a las organizaciones criminales o quien guarde un pasado personal ominoso, amén de serias sospechas de enriquecimiento ilícito.

Veracruz requiere de una vez y para siempre romper los amarres que nos atan con el crimen organizado. Los delincuentes de cuello blanco no deben, no pueden seguir incrustados en el aparato. 

Deben de llegar a su fin las alianzas inconfesables, la cesión territorial a entes delincuenciales, no más parcelas de poder fuera del mandato legal y destruir el binomio policía-criminales.

Para alcanzar estos objetivos se requiere de alguien con decisiones políticas firmes y legales, acompañadas del respaldo federal y la entrega de la confianza ciudadana. No se puede confiar en quien está bajo sospecha o en tela de juicio su honestidad.

En este arranque pues la moneda dejó de estar en el aire para quedar de cara al sol.

A cada advenimiento de un nuevo sexenio se renueva la esperanza y la ciudadanía, sabia al fin, habrá de tener muy claro que ya no se puede confiar en quienes amenazan extinguir la violencia con  la violencia o mandando al carajo a las instituciones.

Quién no quisiera ya mismo que fuera a la cárcel de por vida Javier Duarte y su pandilla y que al conjuro de una varita mágica se resolvieran los problemas de deuda y hubiera chamba para todos.

Esos son paradigmas inalcanzables si no se construyen con un buen gobierno, con un gobierno de instituciones no de venganzas personales, con un aparato de poder equilibrado y respetuoso, legal y derecho, muy derecho en sus compromisos.

Y es que en Veracruz se olvidó honrar la palabra. Las fideliñas sustituyeron a la honorabilidad y el engaño al compromiso.

Hoy a muchos queda claro que el próximo gobierno no debe ser de desquites, sino respeto irrestricto a la ley; de compromiso social sin pactos vergonzantes y de total honestidad.

Hay pasados que condenan y el pueblo no es tonto, tiene memoria.

Al final del día no puedes denunciar las pillerías de Javier Duarte si también fuiste un pillo. No puedes gritar ¡Al ladrón, al ladrón! cuando el de la maleta eres tú.

Arrancan pues las campañas.

Deseable aunque inevitable la guerra sucia. El espectro mediático en los siguientes 60 días habrá de verse salpicado de lodo y cosas feas. Las armas letales saldrán a relucir…

Sin embargo la sociedad civil está despierta. Ya no se le engaña con espejitos o quimeras del ¡soy el mejor! solo porque lo enuncia el pendón propagandístico. 

Llegó el momento de las decisiones en donde habrá de primar el hombre y su proyecto por encima del partido.

Hoy a vistas, se observa en claro repunte a Héctor Yunes Landa.

Habría que esperar que tanto daño le harán las armas letales que según dicen los panistas ya tiene preparadas Miguel Angel Yunes Linares quien, como en el ring, se va a las cuerdas buscando judicializar la elección, si no es que violentarla.

Acaso por ello viene muy a cuento aquello que decía Quinto Tulio Cicerón: “Ten a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca”, 

Tiempo al tiempo.  

Pequeñeces: Ya anda por aquí revoloteando el cisne

*Premio Nacional de Periodismo