Por Aurelio Contreras Moreno

El pasado 28 de enero, en este mismo espacio se publicó el texto titulado “Morena, ¿aliada del PRI?”, donde quien esto escribe destacó la para entonces todavía “extraña” actitud del jefe máximo del Movimiento de Regeneración Nacional, Andrés Manuel López Obrador, respecto del régimen que gobierna al estado de Veracruz, al que no tocaba -y sigue prácticamente igual- ni con el pétalo de una crítica.

En la Rúbrica se publicó que desde ese entonces, mientras López Obrador enfocaba toda su energía discursiva en desacreditar a la todavía en ciernes alianza PAN-PRD, en contraparte “dedica tenues críticas al desastre que ha provocado en Veracruz el fidelismo en el poder los últimos once años. Al gobernador Javier Duarte de Ochoa y a su antecesor Fidel Herrera Beltrán, apenas si los toca”.

“López Obrador parece estar más interesado en torpedear la alianza entre el PAN y el PRD que en señalar los abusos y corruptelas del gobierno priista que tiene a Veracruz sumido en la peor crisis económica y de seguridad de su historia. Los priistas lo saben y a eso le apuestan, a que Morena les quite votos a los demás partidos opositores”, se publicó aquí hace dos meses y medio.

Y se hizo la siguiente puntualización: “López Obrador es cualquier cosa, menos ingenuo. Tendrá que demostrar que de verdad busca un cambio para Veracruz. De lo contrario, se convertirá en un mero esquirol a sueldo del PRI”.

Como era de esperarse y como es su costumbre, los seguidores de López Obrador descalificaron el texto y a su autor, sin mayor argumento que su fe ciega en su líder. Si criticas al “Mesías”, si no piensas igual que ellos, entonces eres un “vendido” a la “mafia del poder”, dicen sus legionarios. Ésta no será la excepción, seguramente.

El caso es que, aunque sus feligreses no tengan la suficiente honestidad intelectual para admitirlo, Andrés Manuel ha confirmado su alianza de facto con el gobernador Javier Duarte de Ochoa, a quien durante una gira por el norte de Veracruz defendió, sin lugar a dudas ni interpretaciones, de los señalamientos que por corrupción le han hecho dos medios de comunicación nacionales, y que no son diferentes a los que algunos periodistas hemos realizado, desde hace tiempo, en la prensa local.

Y no hay lugar a dudas ni interpretación porque sus declaraciones fueron publicadas, en esos términos, en su página Web oficial: “el presidente del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que el jefe de jefes de la mafia del poder, Carlos Salinas de Gortari, está atrás de la campaña que llevan a cabo Televisa y Reforma en contra del gobernador de Veracruz, Javier Duarte para favorecer al candidato del PAN, Miguel Ángel Yunes Linares” (sic), reza la nota publicada en el sitio lopezobrador.org.mx.

Para Andrés Manuel López Obrador, las acusaciones de corrupción, obstrucción de la justicia, desvío de recursos públicos, incumplimiento de un deber legal y varias otras que se le han realizado al gobernador Javier Duarte, particularmente en esos dos medios en fechas recientes, no son más que una “campaña” contra el “pobre” gobernador, “víctima” de las “insidias” de los periodistas y de su villano favorito, el ex presidente Carlos Salinas.

¿También les dirá Andrés Manuel a las madres de los desaparecidos que sus reclamos a este gobierno son parte de una mezquina campaña de desprestigio? ¿A los jubilados a los que se les retrasan sus pensiones? ¿A las familias de los periodistas asesinados? ¿A todos los veracruzanos a los que se les ha negado el acceso a la justicia?

En un video subido este miércoles en su misma página Web y en sus redes sociales, López Obrador repite el “argumento” de la “campaña” contra Duarte, y señala que su antecesor, Fidel Herrera, “hizo pactos hasta con el diablo”.
Algo sabe de esos pactos Andrés Manuel.

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