Lo que sucede con la concesión extendida al Grupo MAS produce la idea de un paso para adelante y dos para atrás, pues ahora el alcalde sustituto de Medellín de Bravo sugiere la posibilidad de revocar la concesión. En realidad el Grupo MAS no ha tomado las riendas del Sistema de Agua y Saneamiento porque aún no resuelven el problema con los trabajadores de la empresa, que resulta de mucho dinero por desembolsar y el Grupo MAS no admite las condiciones que el sindicato le plantea. Si los alcaldes de la conurbación pensaron que se había resuelto el problema que enfrentan con el SASM ahora saben que no es así, ¿quién se echa ese trompo a la uña?