Viernes Contemporáneo
Por Armando Ortiz
08 de abril de 2016

En el periodismo la congruencia es una de las virtudes que más debería cultivar el periodista. Sin congruencia no puede haber moral, ni ética; sin congruencia no puede uno presumir de tener palabra. La congruencia es una cualidad, es esa relación coherente entre lo que pensamos y lo que actuamos; entre lo que decimos y lo que hacemos.

Hasta hace unas semanas el tuxpeño Bernardo Gutiérrez Parra, ahora director de información de la Coordinación de Comunicación Social que ahora preside Alberto Silva Ramos, se refería en estos términos sobre la persona del gobernador: “Javier Duarte no es un cínico, sino un sujeto alejado de la realidad que no percibe los problemas que hay en la entidad”; “Lo que dije de Javier Duarte lo sostengo: es un sujeto que no percibe la realidad de Veracruz; un gobernante acotado, acosado y golpeado (…) El Gobernador está tan lleno de ansiedad que semeja un gato boca arriba tirando desesperados rasguños en su afán por espantar los demonios de la inseguridad”.

Esto último lo publicó en su columna “Desde el café” el día 2 de marzo de 2016. Un día después publicó lo siguiente: “¿Cómo puede hablar con tanta ligereza? Si tuviera tantita vergüenza no daría a conocer este dato ya que más de un tercio de esas escuelas no cuentan ni con lo más elemental como aulas”.

El día 20 de marzo publicó: “Cuando el teatro de la sucesión se le vino abajo a la dupla Duarte-Silva, el gobernador quedó en un patético estado de indefensión”. En esa ocasión el título de su columna fue: “A Javier Duarte que se lo lleve el diablo”.

Todavía hace menos de dos semanas publicó. “Dicen que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere escuchar, y esto le viene como traje a la medida al gobierno federal que se ha empeñado en sostener a Javier Duarte de Ochoa en la gubernatura de Veracruz, a pesar de que es el peor activo que tiene el PRI y se ha convertido en un lastre para el candidato Héctor Yunes Landa”.

Quiero aclarar que no es que esté yo al tanto de la columna de este señor. No había leído ninguna, no es referencia como lo son otros de mejor prestigio. Lo que pasa es que últimamente el portal Gobernantes.com, donde publico desde hace varios años y con quien obtuve el Premio Nacional de Periodismo, lo estuvo publicando y pues me encontré con sus estridentes títulos que por supuesto me hicieron pensar que Gutiérrez Parra estaba tratando de llamar la atención del gobernador. Al parecer obtuvo la atención de Alberto Silva quien lo llamó a colaborar con él.

No escribimos esta nota para que el señor Gutiérrez Parra salga de su puesto como jefe de Información de Comunicación Social; ahí está muy bien, un “periodista” sin congruencia bien cabe en una dependencia sin congruencia.

Lo que sigue será interesante, un sujeto que estuvo despotricando en contra del gobernador, que lo llamó loco, que lo llamó desvergonzado, que lo llamó cínico, que lo llamó lastre, que lo llamó el peor activo para el candidato Héctor Yunes, cómo podrá lidiar con su trabajo que requiere se hable del gobernador en términos completamente contrarios. Ahora tendrá que decir que Javier Duarte es cuerdo, que tiene harta vergüenza, que es decente, que es un flotador, un activo, un hombre delgado, lindo y hasta generoso. Es más, lo tendrá que llamar gobernador, cuando hasta hace unas semanas decía sobre el caso lo siguiente: “Este jueves el señor Javier Duarte (se me hace muy hacia arriba decirle Gobernador)”.

Reza el dicho popular: “Cae más pronto un hablador que un cojo”. Pero este se cayó desde un despeñadero, hacia el abismo de la incongruencia. Después de esto, ¿quién le va a tener respeto?

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