La opinión de
Por David Quitano Díaz
12 de abril de 2016

La única manera de aprender a hacer política, consiste en no dejar de hacerla nunca, ni en los buenos tiempos ni en los malos.

David Runciman.

No cabe duda que en la semana que se lleva de campaña por la búsqueda de la gubernatura de Veracruz, se ha presenciado una fuerte indiferencia por dicho proceso desde la sociedad civil. Algunos argumentan que el tope de campaña limita el peso específico de la actividad proselitista.

Pero más allá de la cuestión técnico-electoral, dicho aspecto se agudiza por la presencia de un efecto de reminiscencia por parte del pueblo veracruzano, en donde los actores sociales observan, lo alejado que se encuentran los mensajes con respecto a las potenciales necesidades.

La pretérita vertiente monolítica de alineación social, se dispersa en un ambiente contaminado por el enojo, y la frustración de una sociedad que cada día se vuelve más pasiva, no precisamente por la indiferencia con respecto a su realidad social, sino por la tranquilidad de un pueblo desesperado.

Dicha postura se tiñe de amargura, por los Spots de pseudo propuestas, que sólo conducen a lugares comunes, que esquematizan el alejamiento entre los tomadores de decisiones y quienes buscan el sustento de sus familias a diario.

La sociedad ya no concibe las potencialidades de la alquimia administrativa, es decir, no imagina que con el simple hecho del cambio de gobierno o la transición, se pueda alcanzar un mejor espacio para el desarrollo.

Las visiones totalizantes, y, en definitiva, deterministas, nacieron sin fuerza y validez analítica, para lo cual es importante reintegrarse en nuevos enfoques, que permitan a la sociedad una deliberación con respecto a las propuestas y posibilidades de avance.

Es preciso mencionar, que como nunca, el proceso electoral estará determinado por su base estructural, en la cual la trayectoria en el comportamiento del voto, se diversificará y los nichos del poder históricamente deterministas jugarán su papel.

Conforme pasan los días, la condensación de la problemática es más representativa. No hay sociedad ideal a la vuelta de la esquina, hay siempre lucha y procesos políticos, que se encuentran determinados por la cultura política. Para el caso de Veracruz, como entidad nacional que nunca ha contado con alternancia, las negociaciones de poder serán estructuralistas.

Lo que permea en una sociedad, que busca estar bien con quien va en la punta, por encima del quehacer democrático. Las ramificaciones entorno a esa formalización organizacional, es lo que puede servir de plataforma para adherirse a la administración pública naciente.

En donde, la sociedad que está preocupada por cubrir sus necesidades básicas se halla cansada para discutir los posicionamientos políticos que se presentan en la agenda pública.

De esa manera, es que en donde se discuten los procesos, vienen a ser los medios tecnológicos de comunicación, que en un principio lograron espacios para el cambio, como el caso de la primavera árabe, pero que hoy, en especial las redes sociales se han convertido en las nuevas plazas de linchamiento del siglo XXI, y no en un canal de comunicación efectiva y asertiva.

Sólo nos resta esperar que el principio económico de competencia haga su papel, y fomente la innovación y la apertura para las ideas frescas, con las cuales se derriben las fronteras del atraso sistémico.

Recordando: Seguiremos, siendo observadores del proceso, es de interés general y de importancia global, en este se recobra el rumbo o se consolida la inacción.