Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
04 de abril de 2016

¡Se destapa la cloaca de su enriquecimiento ilícito!

En la vida política de Miguel Ángel Yunes Linares el factor sorpresa ha sido definitorio para el alcance de sus metas en Veracruz.

Siempre o casi siempre les ha ganado la partida a Fidel Herrera y a Javier Duarte, coyuntura política que le ha servido para destacar sus cualidades y destrezas: buen tribuno, abogado reputado, fajador en corto y hoy serio candidato a alcanzar la gubernatura.

Así, en este último tramo sustenta un eventual triunfo por la gubernatura clavando la daga al corazón del poder por donde más le duele a la Fidelidad, por su lado flaco, por las raterías de este grupo que hoy se defiende gritando ¡Somos pobres!

Al arranque de la campaña de quien se ha convertido en el enemigo público número uno de Javier Duarte, su primera acción es acudir a la Fiscalía General del estado con una caja repleta de evidencias que comprueban, según él, desmesuradas riquezas mal habidas.

Por respuesta y en franca violación a la veda electoral el aun gobernador se justifica con dichos, más que con pruebas, que es un pobre venadito que apenas tiene para comer.

Poco creíbles sus argumentos cuando la percepción ciudadana está convencida que no es cuento ni leyendas urbanas el pernicioso saqueo a las arcas públicas, los destinos fiscales a donde ha ido a parar el dinero y el sinfín de propiedades documentadas y fotografiadas tanto de Veracruz como nacionales y del extranjero.

Hay evidencias y testimonios de los traslados de dinero de Gabriel Deantes, Vicente Benítez y en los últimos tiempos de conocido propietario de un diario jalapeño, por cierto hoy férreo crítico de Duarte, encargado del transporte y lavado del dinero a los paraísos fiscales con la respectiva comisión a su favor.

Maletas llenas de dinero en horas de la madrugada que llegaban a las puertas de periódico mismas que eran movidas a Córdoba para el lavado y luego traslado al caribe y Europa. Hay fotografías de las maletas y del maletero entregadas a Héctor Yunes Landa.

Pero regresando.

Dice la denuncia de Yunes Linares manifiesta en la prensa estatal y nacional, que tanto el gobernador como funcionarios del gabinete estatal acometieron enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y evasión fiscal.

Cita a prestanombres de las propiedades del mandatario en España, Houston y Valle de Bravo, estado de México –todos relacionados a Karime Macías- “basta vincular un documento con otro para ver que en todos aparecen los mismos nombres vinculados con Javier Duarte”.

Soporta su entrega con material fotográfico, videos y certificaciones notariales donde se presumen daños patrimoniales de al menos tres mil millones de pesos.

Por respuesta Duarte asegura, de palabra, que su patrimonio es congruente con sus ingresos.

Es que acaso ¿podría resistir una compulsa sus dichos y la evidencia? Y en una segunda ronda habría que cuestionar si la investigación de bienes de parte de la PRG a quien también se entrega la documentación de los presuntos ilícitos, debería incluirse a Fidel Herrera Beltrán ya que en realidad y haciendo cuentas de los 18 mil millones que nos deja de herencia en deuda el ex mandatario, buena parte no se tradujeron en nada.

¿Se acuerda usted de los puentes inconclusos y las carreteras inexistentes, o del túnel sumergido, los insumos a hospitales y el equipamiento a la policía o pago a proyectos del agro que nunca llegaron?

Queda claro que si debemos 43 mil millones de pesos o 120 mil millones como dicen los expertos no oficiales y no hay más que pobreza en Veracruz ¿A dónde fueron a parar esas carretadas de dinero? ¿A dónde los 500 mil millones de pesos de presupuestos anuales que se han entregado desde el 2010?

El tema va más allá de cuestiones electorales y no como dice el señor Duarte. Es un asunto tan delicado que merece la intervención de las máximas autoridades federales ya que no es creíble la “austeridad” que presume como tampoco lo que ante presunciones no se investigue y, fundamentalmente, se finque el futuro en una abierta y declarada lucha contra la corrupción.

Y para quienes hablan de una actitud enfermiza de Yunes Linares en su constante afán de poner en tela de juicio la fortuna de Duarte, habría que recordarles que fue el propio Duarte quien compró el pleito que de origen era de Fidel.

Habría que evocar esa amistad inicial entre Javier y Miguel al arranque del sexenio, misma que se tradujo en tragos y francachelas, para luego convertirse en una disputa por el poder hoy incontrolable gracias a la cascada oficial de denostaciones que gestó un efecto boomerang en contra.

Ya por lo pronto y una vez hecha pública la denuncia del oriundo de Soledad de Doblado, imposible que la autoridad competente no indague a la madre del gobernador Cecilia de Ochoa, citada en la denuncia, a Karime Macías, la esposa, a los hermanos Daniel, Eugenio y Cecil, a Oscar Aguilar, el cuñado, al igual que a la mamá de Karime, Virginia, su hermana Mónica, sus primas y cuñado.

A la reveladora lista se suman Moisés Manzur, José Antonio Mansur, la familia Barquín del Puerto, Edgar Spinoso y Octavio Ruiz Barroso.

Ya desde el régimen de Fidel se hablaba del saqueo, de propiedades en Londres y el Gran Buenos Aires, en Argentina; de inversiones en Brasil y de una aerolínea que opera en Estados Unidos con una inversión conjunta de diez mil millones.

¿Mito o realidad?

Cuando el rio suena hay que observar el cauce.

A la misma familia en el poder conviene que este asunto se aclare ya que en una de esas Miguel Ángel Yunes Linares llega a la gubernatura –de hecho quien llegue- y entonces si las peras se van a poner a veinte.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo