Ruta Cultural
Por José Miguel Naranjo Ramírez.
06 de abril de 2016

400 Aniversario luctuoso de Miguel de Cervantes Saavedra.

El 23 de abril se cumplirán cuatrocientos años de la muerte del escritor más importante e influyente de la literatura y lengua española, me refiero a Miguel de Cervantes quien murió en el año 1616 dejándonos un legado literario impresionante. Normalmente cuando nos referimos a Cervantes inmediatamente surge en nuestras mentes el nombre de su obra inmortal: Don Quijote de la Mancha, pero Cervantes fue un escritor prolífico y además de sus grandes novelas, escribió poesía y teatro, y es precisamente con el género dramatúrgico como recordaremos al gran escritor español.

Entre los años 1581-1585 Cervantes escribió: El Cerco de Numancia, la obra narra un drama histórico sucedido en el año 133 a. C. en un pueblo desaparecido llamado Numancia. Investigaciones posteriores sitúan al desaparecido pueblo en el territorio actual de la Provincia de Soria, en España. Al inicio la obra no tuvo un gran acogimiento por la crítica literaria, en su edición original es una obra bastante amplia, con la característica que está escrita en versos, para algunos críticos es considerada como la última tragedia épica y al mismo tiempo la primer obra de teatro moderna.

Con el transcurso de los siglos: El Cerco de Numancia se consagró como una de las grandes obras de teatro escritas en el siglo de oro español. Actualmente se puede leer la obra en una edición impresa por El Colegio Nacional y la Editorial Siglo Veintiuno Editores, con versión y prólogo de José Emilio Pacheco, donde la obra es reducida de cinco a tres actos, todo esto sin afectar el sentido original de los diálogos esenciales de la obra y sobre todo respetando la historia, sucesos, y mensaje central del drama.

Roma llegó a ser el gran Imperio que dominó enormes extensiones territoriales de occidente, conforme más poderosa era Roma más ambicionaba y esto ocasionaba guerras de invasiones para someter a pueblos completos. La última gran conquista de Roma fue cuando lograron vencer en la tercera guerra a Cartago, el responsable de dar a Roma este importante triunfo fue el General Escipión Emiliano, sin embargo, a pesar de la grandeza del Imperio Romano y sus heroicas conquistas, existía un pequeño pueblo llamado Numancia, que tenía quince años luchando contra la conquista romana, en el prólogo de esta obra José Emilio Pacheco señala:

“Roma no había sufrido más afrentas y estragos. La primer potencia del mundo se estrellaba ante un pueblo de pastores y labradores al que por su heroísmo años más tarde llamó Cicerón terror imperii.”

Con la ambición a plenitud y el orgullo destrozado, el Imperio Romano encargó al General Escipión Emiliano la encomienda de ir y vencer a los numantinos, cuando el General partió a Numancia para cumplir con la misión, según datos históricos había alrededores del pueblo sesenta y seis mil soldados romanos, a estos se unirían el equipo de tropas que iban acompañando a Escipión, toda esta armada romana era para derrotar a un pueblo de aproximadamente cuatro mil numantinos.

Escipión diseñó una buena estrategia para lograr su propósito, lo primero que hizo fue disciplinar a su ejército y limpiarlo de tanta corrupción, en el primer acto cuando Escipión citó a los jefes de legiones los reprendió con las siguientes palabras:

“Vosotros os vencéis: estáis perdidos por la lujuria, el ocio y el desgano, en el juego y la orgía entretenidos sin que a las armas extendáis la mano. Vergüenza os dé, soldados corrompidos, mirar que este indomable pueblo hispano contra el poder de Roma se defiende y, mientras más resiste, más ofende.”

Independientemente a la estrategia de purgar a su ejército, Escipión no tenía planeado pelear, lo que hizo fue cercar a la ciudad de Numancia, bloqueó la salida y entrada de los numantinos, mandó hacer posos y terraplenes para proteger a sus tropas, en el rio puso estacas para que fuera imposible el paso, construyó un enorme muro que rodeaba a la ciudad y la mantenía vigilada las veinticuatro horas del día, en general, el objetivo de Escipión era vencer a los numantinos por el hambre, al pasar los meses y no poder tener contacto con la demás civilización se les acabarían los víveres y terminarían rindiéndose a los romanos.

A partir del contexto antes platicado, empezará a desarrollarse toda la historia trágica en la obra de teatro, como era de esperarse el hambre y desesperación llegó a Numancia, dos de las principales figuras del pueblo llamados Corabino y Teógenes, fueron como embajadores a entrevistarse con Escipión, los numantinos pidieron primero la paz o una guerra a campo abierto, pero el cobarde Escipión les pidió la rendición total de la ciudad, a lo que los numantinos contestaron: “Corabino: Y pues la paz que sin recelo por nosotros te ha sido demandada, moriremos de pie sobre este suelo: jamás será Numancia doblegada.”

El final del pueblo de Numancia es trágico, pero al mismo tiempo su tragedia los convirtió en una leyenda viviente que es sinónimo de libertad, dignidad, de luchar contra la opresión, porque una vez casi derrotados por el hambre, prefirieron darse muerte con sus propias manos, a vivir como esclavos de Roma. Por supuesto que: El Cerco de Numancia, no es una invitación al suicidio, es un llamado a rebelarnos contra los Escipiones modernos que tienen a los pueblos oprimidos, con miserias, hambres, y la mejor manera de contrarrestarlos es luchando contra la tiranía, los autoritarismos y la corrupción.

Finalmente, los numantinos murieron por ser supuestamente un pueblo bárbaro, es decir, no romanizados. En El Cerco de Numancia ya se empieza a percibir el mensaje que representará la futura figura del caballero Don Quijote de la Mancha, porque a pesar que la bandera de Don Quijote es la libertad, la justicia, el honor, la lealtad, la igualdad, el personaje era visto sólo como un pobre loco que causaba risa, ahora entiendo cuando Don Quijote le dice a Sancho Panza: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.”

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