CAMALEÓN
Por Alfredo Bielma
18 de abril de 2016

Ahora que en la red de los internautas el gobernador presume de logros conseguidos en el deporte, como la Copa de futbol ganada por el equipo Tiburones Rojos, ¿recordará Javier Duarte de Ochoa la última inauguración de obra pública “de gran calado” realizada durante su gestión de gobierno? ¿Existe constancia de nueva infraestructura, ya en carreteras, ya en hospitales, en avances sociales, en progresos en el campo veracruzano que justifique el slogan de “Veracruz ya cambió”? Estas y muchas interrogantes más pudieran formularse respecto a los resultados del gobierno cuya gestión sexenal concluye en noviembre del presente año.

Ya en lontananza, es posible rememorar la primera obra pública inaugurada por Duarte de Ochoa en 2011, con recursos municipales: cien metros de la calle Sayago, entre San Roque y Ávila Camacho; el anuncio de un Diario de Xalapa decía en grandes titulares que se inauguraba la pavimentación de la avenida Sayago, pero en realidad sólo se trataba de un corto tramo revestido de concreto bajo el cual se tendieron nuevas conexiones de agua entubada y se corrigieron desperfectos en el drenaje, obra necesaria, pero nada para destacar.

Dos años después, en agosto de 2013, el gobernador asistió a la rehabilitación y “modernización” del mercado Jáuregui que sería “el relanzamiento del desarrollo económico de la capital”, dijera Duarte; en realidad consistió en una inversión de siete millones de pesos que tres años después no se ven por ningún lado. Ese mismo año las obras del Túnel sumergido bajo el río Coatzacoalcos lucían estacionadas y se comentaba que aún no resolvían con Pemex el problema de la tenencia de la tierra en villa Allende. Sin embargo, pero el Secretario de Comunicaciones Francisco Valencia aseguraba un avance de 90 por ciento en la obra por lo que para 2014 estaría funcionando; en contraste, en agosto de 2015 Tomás Ruiz calculó un avance de 85 por ciento y que su costo final sería de cinco mil 500 millones de pesos, una suma tres veces mayor sobre lo que se tenía estimado en los inicios del proyecto.

Por cierto, en esta obra transexenal, desde 2014 se detectó un presunto daño patrimonial por 233 millones 148 mil 624 pesos en dos fideicomisos, el del Túnel Sumergido y el de mantenimiento del puente sobre el río Coatzacoalcos, ¿usted sabe qué han hecho para aclararlo y qué de los responsables? nosotros tampoco. Igualmente se ignora qué avances tienen las denuncias penales que presentó Buganza Salmerón por un fraude calculado en más de dos mil millones de pesos en el fideicomiso público del Túnel, un asunto  de cuyo trámite ya nadie informa.

Caso similar a lo del túnel sumergido ocurre con la Torre Pediátrica, también multianual, cuyo costo inicial difiere en cientos de millones respecto del costo final pues para concluirlo se requieren 200 millones de pesos adicionales. De igual menara, la sencilla obra del libramiento de Cardel, inaugurada por Fidel Herrera en noviembre de 2010, pero permanece inconclusa seis años después. Otras obras han quedado aplazadas, dejando sin vigencia los principios de legalidad, honestidad, honradez, eficiencia, eficacia, economía,  racionalidad, austeridad, perspectiva de género, transparencia, rendición de cuentas, evaluación de desempeño y obtención de resultados que prescribe la Ley de Egresos respecto a la administración de los recursos públicos.

En abono, en el Poder Judicial existe una infraestructura modernizada, realizada con presupuesto asignado a ese Poder de gobierno. Pero lo que aquí referimos se atiene al recurso económico que cada año se ha destinado para inversión pública al Poder Ejecutivo. Una breve semblanza podrá ilustrar el abismo existente entre el dinero puesto a la disposición de la gestión pública y los resultados obtenidos:

Para 2011 el presupuesto aprobado fue de 81 mil 964 millones de pesos, de los que para inversión pública se asignaron 8 mil 977 millones de pesos, más una transferencia de capital de 7 mil 386 millones, es decir, sumados, alcanzaron los 17 mil 183 millones para gastos de capital. Para el segundo año, 2012 se autorizó un presupuesto de 86 mil 675 millones de pesos, de los que 16 mil 210 millones fueron para gasto de capital, de estos 7 mil 479 para inversión pública; adicionalmente el recurso destinado a los municipios fue de 10 mil 373 millones de pesos. Para 2013, el presupuesto fue de 90 mil 42 millones de pesos, de donde se destinaron 9 mil 123 millones para inversión pública.

Para la segunda mitad del gobierno, 2014, el Congreso autorizó un presupuesto de 94 mil 972 millones de pesos; fue un presupuesto basado en resultados, para alinear “el gasto a los ejes de gobierno, políticas, objetivos del Plan Veracruzano de Desarrollo y de los Programas Sectoriales”. Para los 63 programas se destinaron 24 mil 812 millones de pesos. En 2015 el presupuesto ascendió a 102 mil 574 millones de pesos, de los que se destinaron 12 mil 70 millones para inversión pública y a los municipios 16 mil 799 millones de pesos. Para 2016, el problema económico de México obligó a una sustancial reducción presupuestal, por lo que en Veracruz el presupuesto se redujo a 98 mil 534 millones de pesos, de los que a inversión pública sólo se apartaron 3 mil 215 millones de pesos, una cantidad mucho menor a los 5 mil 199 millones de pesos destinados a pagar la Deuda Pública en este ejercicio.

Pregunta obligada: Al margen de los miles de millones de pesos que anualmente ha ejercido el actual gobierno veracruzano y cuya mayor tajada se destina al gasto corriente, a la operación de gobierno, durante los seis años se destinaron para inversión pública más de 60 mil millones de pesos, sin embargo no se concluyeron los hospitales de Perote, Papantla, Nautla, el pediátrico de Veracruz, el de Soledad Atzompa, y la mayor parte de la infraestructura hospitalaria luce deteriorada, con equipos fuera de servicio por falta de mantenimiento. Las carreteras de Veracruz se exhiben entre las peores de la república y no se conoce de alguna nueva incorporada al inventario carretero de la entidad; la pobreza aumentó, se paga a cuentagotas a proveedores, hay dificultad para pagar la nómina; el dinero presupuestado para la Universidad no aparece; la Deuda se incrementó por nuevos empréstitos, y muchos etcéteras más, entonces ¿dónde está el dinero?

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