Viernes Contemporáneo
Por Armando Ortiz
01 de abril de 2016

¿Se acuerda usted del “chayopremio”? Este sábado se cumplirán tres años de que la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos (AME) entregaron un reconocimiento al gobernador Javier Duarte por “garantizar el ejercicio de la libertad de expresión”. Fue justo el día 2 de abril de 2013 cuando esta asociación, que después nos enteramos era espuria, entregó al gobernador el que se llamó “chayopremio”, «un reconocimiento a los esfuerzos que ha hecho Veracruz para garantizar el pleno ejercicio de la libertad de expresión, al empeño por proteger a sus comunicadores».

Entre los presentes en esta ceremonia que se llevó a cabo en Boca del Río Veracruz estuvieron presentes los espurios periodistas Ángel Nakamura López y Julio Ernesto Bazán González, supuestos dirigentes de la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos. También estuvieron presentes la entonces diputada local Ainara Rementería Coello y los alcaldes de Boca del Río, Anselmo Estandía Colom, y de Veracruz, Carolina Gudiño Corro. Pero en la ceremonia también estuvo presente el director del periódico AZ, el señor Óscar Rodríguez.

En ese tiempo por supuesto que los que entregaron ese reconocimiento sabían la clase de gobernador que estaba siendo Javier Duarte, cierto que no imaginaban los niveles a los que llegaría este gobernador, un funcionario que ha superado y con creces a todos los malos gobernadores que han pasado por Palacio de Gobierno.

Pero ahora, tres años después de ese “chayopremio”, al parecer ya se dieron cuenta de quién es Javier Duarte. Cheque usted nada más la portada de AZ, cheque el reportaje que en la semana han estado difundiendo sobre la contabilidad duplicada y las facturas falsas en la “Cuenta Pública” del 2015. Hay que reconocer que el reportaje no tiene desperdicio, pues con pruebas precisas han demostrado una más de las pillerías de esta administración.

En el comentario editorial el periódico AZ declara en mayúsculas y entre admiraciones: “Nadie le quitará a Duarte su lugar en la historia como ¡EL PEOR! Gobernador que ha tenido, hasta hora, Veracruz” (sic). En la portada de la edición del 31 de marzo aparece a ocho columnas la leyenda: “Investigan doble contabilidad en Gobierno de Duarte”. En interiores aparecen las fotos de los 9 responsables del desfalco financiero en Veracruz, al menos de los que fueron titulares en la Secretaría de Finanzas y otros funcionarios de menor rango.

Vale la pena guardar una instantánea de esta edición precisamente porque hace tres años óscar Rodríguez estaba entregando un “reconocimiento a los esfuerzos que ha hecho Veracruz para garantizar el pleno ejercicio de la libertad de expresión”. Eran los días de una Edad Dorada, de una luna de miel que se prolongaba, de un compadrazgo que vinculaba más al empresario periodístico con el gobernador; eran los días de sentarse a la diestra del “señor” en las celebraciones del Día de la Libertad de Expresión. Eran los días en que el gobernador mojaba su pan en la sopa de Óscar Rodríguez, al tiempo que éste bebía de la copa llena de Vega Sicilia del mandatario; los días en que el idilio se reflejaba en portadas llenas de absurdas apologías.

Pero como dice la canción, el amor acaba. Por supuesto el empresario periodístico no debe sentir que es algo personal. Javier Duarte ha quedado mal a todos. Algunos que todavía lo alaban, reciben por ahí las migajas de un convenio, otros las limosnas de un “chayote”.

Pero qué días aquellos señor Don Quijote, “dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados. Donde a nadie le era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto”.

A ver si ahora que llega el bombero Silva apaga ese fuego de rencor y enciende para los dos nuevamente la llama del amor; en las portadas, en las ocho columnas lo veremos.

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