Por Lenin Torres Antonio
09 de abril de 2016

Realmente las cosas no han salido tan bien como pensábamos, el esfuerzo no fue suficiente, y nuestra inteligencia no tuvo la brillantez de otras ocasiones, míranos ahora, metidos en este cuchitril esperando que pase el peligro.

Cuánto tiempo ha pasado, se me hace una eternidad, me estoy entumeciendo al estar en esta posición, quisiera que hubiera más espacio, en fin, esos jodidos insisten en buscarnos, seguro les han pagado muy bien para que no erren en la misión de exterminarnos.

Horacio no dejes de vigilar, seguro que si nos localizan será por ese lado, hay pocos arbustos cubriéndonos, y ese pinche árbol de almendras ni siquiera tiene hojas, joder con la sequía de éste año, ni esperanza que llueva.

¡Agáchense!

Están usando perros rastreadores y luces muy potentes, sí que le dolió al pinche gobierno lo que hicimos, no es para menos, pusimos en predicamento su “infalible” sistema de seguridad, como si no supieran que el problema no son la tecnología sino los seres humanos que la usan, tan vulnerable como sobornar a sus putos trabajadores. En fin, qué se jodan los culeros.

Vamos no se duerman, las cosas están de la chingada, no hay momento para la distracción, si bajamos la guardia nos joden.

Efraín, guardaste bien los documentos que te di, son vitales no lo olvides, contienen la Nueva Teoría Social que salvará a la humanidad de su autodestrucción, los esquemas conceptuales del nuevo orden social; el mítico ligamento de la cohesión social está en predicamento, el sistema democrático no deja de ser un mito, y por lo tanto, irrealizable, la realidad de lo público, tosca y fría, demanda otro lenguaje, uno que signifique la otredad, el silencio, lo ominoso, la muerte, que los incorpore a la cadena significante.

Las fuerzas del mal, el almacigo de lo pulsional se resistirán al cambio, no lo olviden, estamos en un guerra, y en ella, hay muertos y heridos, sobrevivientes y prisioneros, vencidos y ganadores; a por ellos, tenemos que sacarlos de su confort, de sus muestras de benevolencias, tenemos que desvelarles sus verdaderos rostros, y quitarles la Iniciativa por México.

No es cierto lo que hablan de nosotros, con su guerra sucia nos han denigrado, han convencido al vulgo que somos un peligro para México, que nuestras intenciones son pervertir el orden público, y crearles una falsa moral y conciencia a nuestros jóvenes, todo lo contrario, nuestra lucha desmitifica y permitir otra visión de la naturaleza humana, traicionada desde su origen por la falsa conciencia del logos, de la verdad, nuestra denuncia no es nueva, Nietzsche lo había hecho; delatando esa falsa conciencia de occidente, que trasvaloró los básicos significantes de bueno-malo, para entramparnos en una moral de esclavos, una cultura de la sumisión, basado en la piedad cristiana, y la culpa psicológica.

Rodrigo pasarme el celular, necesito hacer una llamada:

Amparo, pon atención a lo que te voy a decir, de esto depende que salgamos de esta, las cosas están muy delicadas, hemos caído en una emboscada y perdimos a mucho combatientes, creo que hay un delator entre nosotros, sabía exactamente todos nuestros movimientos y condiciones de lucha.

Llama a nuestro contacto en Perú, mantenlo informado de todo, dile que los planes continúan como habíamos convenido, que no hay ningún cambio, que la guerra es nuestra única salida, que el diálogo fracasó, no hay posibilidad de interlocución inteligente, que los decadentes se niegan a la evolución voluntaria, tenemos que exterminarlos, eliminarlos, con ellos no podremos hacer nada por el cambio de mundo, al contrario, son obstáculos peligrosos.

También buscas a La reina del sur, con ellas comunícate personalmente, no te comuniques de otra forma, hay mucha fuga de información, y tenemos que protegerla, su resurrección es vital, ella trae la buena nueva, cuando la veas le comentas que el día acordado tiene que salir a la luz, que asuma el mando supremo de este mundo terrenal, e inaugure la nueva era.

Por último, busca a mi esposa e hijos, y diles que no salgan de donde están, que se mantengan alejados de la gente, y se mantengan atentos a cualquier señal para cambiarse de domicilio, no los preocupes, dile que estoy bien, y que cuando pueda me comunico con ellos.

Sabes lo que tienes que hacer, no hay margen de error, el cuerpo se desvanece al contacto con el mundo de las ideas, el cuerpo se marca con tinta indeleble, hay que limpiarlo y no por la concupiscencia, sino para borrar toda letra bastarda del occidente, impresa en nuestra piel; siempre hay que renovar nuestra piel, hacer que florezcan nuevos ideales, y hacer que el silencio eterno venga antes de lo convenido, mucho antes del comienzo y el fin de nuestros seres.

En el origen, tiempo de lo eterno, de los dioses del Olimpo, Gea inauguraba el orden a partir del caos, al ser a partir del no-ser, de la nada. Ponía en marcha la historia. Parió a la Tierra, a los Mares, al Hades, a los seres del reino de lo intangible y lo sensible. Aún la culpa y lo mortal no hacían su aparición, la marcha hacia la cultura y la realidad flotaba, suspendida en ensoñación, y la tragedia divina enaltecía nuestra presencia en ésta dimensión. El mito emancipado guiaba la magia innata de los seres que la habitaban, y aun los mortales no eran nombrados benditos, no obstante, participaban de esa esencia divina, y el éter de la eternidad inundaba sus sangres. El logos perdido en el futuro se asomaba en los suspiros de uno que otro dios traidor, y lo furtivo iba ganando terreno.

Fue así como nacimos de un engaño, escuchando incapaces de comprender nos asemejábamos a los sordos, estando presentes, estábamos ausentes, y el mundo de la necesidad hacia su aparición, y con él la esclavitud al fuego, a la compulsión de repetir ese momento usurpador, primigenio.

El designado fue Prometeo –el previsor-, quien creyó que nos hacía falta la libertad para ser felices, y no se imaginó que nos condenaría a un eterno sufrimiento, a la mortalidad; al deseo mortífero, a la muerte.

El poderoso Zeus desde lo alto del Olimpo lanzó furioso rayos contra los que rendían culto al dios rebelde, lanzó cientos de rayos que atravesaban los cuerpos de los ingenuos mortales, uno tras otro caían muertos, y los que sobrevivieron desearon no haberlo hecho, pues su agonía era más terrible que la muerte.

He ahí los primero sacrificios a la eternidad, los primeros tributos para apaciguar la maldición, el pecado, la primera señal del abandono, de la perdida de lo divino del hombre.

Sin fuerzas el dios rebelde trataba de proteger con su propio cuerpo a los infelices hombres, les gritaba que se alejaran de su culto, que tomaran la ruta del oriente para acompañarlo en su castigo, que pidieran la salvación de sus almas a Zeus, el dios de la justicia, de la civilización, del equilibrio.

Mientras tanto el poderoso padre de los dioses, no contento con el castigo infringido a su prole, ordenaba a su hijo Hefestos, que preparara un regalo maldito para los contingentes. Fue así como el buen hijo del Dios, se puso a construir al ser más bello y seductor del cosmos, portadora de vicio y males, portadora de la reproducción banal del hombre, signo de la animalidad, bello mal: la mujer, la verdad..

Quien más podría gozar de entregar ese regalo siniestro e irrechazable, sino el dios del engaño, Hermes, quien entregó al hermano del dios de los mortales, Epimeteo –distraído del previsor- a Pandora. Inicio de nuestra historia universal.

Después de un sonido silbante el silencio se instaló, la noche se tornó toda negra y pedante…  

Al siguiente día, la escena era dantesca, cuerpos tirados por doquier, ensangrentados, cada uno con su correspondiente tiro de gracia, el escenario arreglado para hacer parecer que los peligrosos sujetos antisociales, habían dado una dura resistencia, y que aun cuando estaban armados mejor que el heroico ejército nacional, con armamento de punta, fueron abatidos y puesto en la lista de baja de los delincuentes más buscados. Por cierto una lista in creciendo al infinito, puesto que cada día “los peligrosos” tiene más parecido al santurrón de Juan el panadero de la colonia, a la cascarrabias Doña Chole la de la tiendita de la esquina, al burro Robertico que nunca pasa del 5° grado de primaria, al lujurioso profesor Don Carlos que siembre busca verle los calzones a sus alumnas, a Javier mejor conocido como “el chino”, el pedro infante de la obra en construcción, puesto que todo el día se la pasa cantando “amorcito corazón yo tengo tentación de un beso…”, recordando a su añorada y amada Rebeca, a quien le profesa fidelidad espiritual, porque en la realidad no sale de los congales buscando a quién hincarle el diente, en fin, una lista donde también faltan los verdaderos culpables del fracaso del experimento social del orden democrático, aquellos quienes refuerzan la teoría Biológico-Genetista de la superioridad entre los hombre, que echa al traste la construcción subjetiva de una igualdad entre todos a partir de una fe ciega en la racionalidad. No hay tal igualdad, hay unos seres superiores biológica y genéticamente, la letra no marca diferencias, y el poder es trasmitido genéticamente, no a través de una reiteración de una concienciación obsesiva apelando al sentido común (verdad evidente aprendida) y la racionalidad (facultad de discernimiento que caracteriza al hombre), Hitler surge desde sus cenizas, y se posiciona como el verdadero científico social, quizás si hubiera ganado nos habríamos ahorrado mucho sufrimiento, y sólo los muertos hubieran sido los de la Segunda Guerra Mundial, porque han muerto más por la consecución de ese mito democrático y el pensamiento único legitimador, que por las guerras; con creces seguimos pagando caro el privilegio de sentirnos racionales.  

Han pasado un buen tiempo de ese fatídico día, mis heridas han sanado, todavía me cuesta creer como es que salí librado de esa masacre, perdí a todo mis guerreros.

Ahora doy gracias a mi ramalazo de seductor que me hizo ponerme esa cadena con ese enorme dije, esa hebilla en forma de cabeza de toro, esa pulsera de acero inoxidable, que me posibilitaron poder creer en que existe el mejor de los mundo posibles.

Poco a poco he venido reconstruyendo mis redes radicales de emancipación, poco a poco veo que la fe se desvanece al contacto con la realidad, las condiciones son propicias para iniciar la verdadera de la madre de todas las batallas, y más porque no hay márgenes de tiempo, el vacío poco a poco se está apoderando de los espacios públicos y las mentes de los seres humanos, todo sabemos en nuestro fuero interno que la fe se perdió en nuestros mitos constitutivos, que el “ello” está demandando salir para construir un nuevo escenario humano.

Queda pues dos salidas, o esperamos que surjan espontáneamente un nuevo Aristóteles y un Platón, y nos desvele la nueva teoría social que sustituya a nuestra decrepita civilización occidental, o el almacigo de pulsiones hará su trabajo bruscamente y sin piedad.

No había pasado mucho tiempo del misterioso día de gracia que permitía continuar pensando en el mejor de los mundos posibles, para volver ha encontrarme con los exabruptos de la realidad plástica en que los seres que conformamos la comunidad. 

De vuelta de una reunión clandestina del Frente de la República Municipal, me tope al llegar a casa con una fatal noticia, los seres humanos había sacado de los muertos a un nuevo héroe, el cuerpo inerte a orilla del mar de un pequeño, pensé que esa imagen tendría que hacer mover las consciencias, y el sentido de solidaridad de los humanos se desbordaría por doquier, iniciando un movimiento de cambios radicales y un alto a la barbarie y las contradicciones con que hemos venido construyendo nuestros espacio públicos, pero más allá de la finita viralidad en la red, nada paso, todo quedo en un gesto de caridad de los países ricos europeos a un determinado número de los acosado por la guerra contra el IS del imperio que ve trastocada sus intereses geo-políticos. y el grito de agradecimiento de los desplazados, ¡mamá Merkel! La vida ha continuado como si nada.

La búsqueda de respuestas al agotamiento de la teoría social del hombre se hace urgente, los muertos se acumulan por millares, por hambre, guerras, delincuencia organizada del narcotráfico, explotación laboral, digestión, enfermedades, etc. La raza de los privilegios se pertrecha defendiéndose con uñas y dientes, y uno que otro misil, su derecho de raza de continuar gobernando éste mundo humano. Los verdaderos reyes democráticos sin coronas, tarde que temprano, ante la ausencia de nuevos mitos que aludir para mantener la mentira de lo social, acuden a la violencia descaradamente.