Poligrafías
Por Luis Gerardo Martínez García
19 de abril de 2016

Las preguntas son: Si a los maestros les descontaron quincenalmente lo que adeudaban a empresas privadas, ¿por qué hubo necesidad de rescatarlos? ¿Por qué se creó el Profeproa, y a quienes benefició realmente? Esto sale nuevamente a la luz pública tras el nuevo escándalo que protagoniza el diputado de Nueva Alianza e integrante del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, José Bernardo Quezada Salas. Se dice en la prensa nacional que “Como secretario de créditos de la organización magisterial, facilitó que la empresa Etesa, formalmente propiedad de su suegro, Héctor Peredo, y su esposa, Jessica, otorgara préstamos con altas tasas de interés para la venta de diversos enseres.”

Pues bien. Los maestros adquirieron deudas impagables con estos tres personajes: Bernardo Quezada, Héctor Peredo y Jessica Peredo. El Gobierno Federal creó en 2013 el Profeproa (con un fondo de 5 mil millones de pesos) porque los maestros ya no podían pagar, viéndose beneficiados directamente estas tres personas. 

Recordemos que Etesa prestaba dinero a los maestros con tasas de hasta 180 por ciento. La Secretaría de Educación de Veracruz le permitía a esta empresa ofrecer sus productos en las escuelas y que cobraran vía nómina; es decir, tanto la SEV como SEFIPLAN autorizaron para que la familia Peredo tuviera ambos beneficios. Y no sólo eso, la empresa ofrecía motos, autos, refrigeradores y muebles.

Fue así como los maestros se vieron envueltos en una deuda de más de 30 mil millones de pesos. Lo impagable de la deuda hizo que el Gobierno Federal rescatara a los maestros, pero sin castigar ni a Etesa ni a Quezada ni a Peredo, ni a las demás empresas.

Se enriqueció la familia de la noche a la mañana: el empresario xalapeño Héctor Peredo fue catalogado por la revista Forbes en 2013 como uno de los 100 hombres más ricos de México, beneficiado con 5 mil millones de pesos.

El ahora diputado federal por el Partido Nueva Alianza y presidente de la Comisión de Ciencia, ex dirigente de ese partido en la CDMX y yerno de Héctor Peredo, José Bernardo Quezada Salas compró en 2005 hoteles y plazas comerciales en Veracruz, pero también 11 mansiones en Miami, valuados éstos en 8.2 millones de dólares.

Se dice que la paternidad del Profeproa es de Juan Díaz de la Torre. Como  secretario particular de Elba Esther Gordillo Morales y posterior titular del CEN del SNTE supo en todo momento los montos, plazos y regiones donde los créditos fluyeron. De igual manera “Díaz de la Torre sabía qué secciones sindicales habilitaron fideicomisos y fondos “de solidaridad” con los que otorgaban préstamos personales a corto plazo, anticipos de sueldo, créditos para la adquisición de automóviles y viviendas, y hasta planes de retiro al margen de los ofrecidos por el ISSSTE”, afirmó Alberto Aguirre.

Más de 300 mil maestros del SNTE fueron “rescatados” en 2013 por el Presidente Enrique Peña Nieto. A empresas como Etesa les adeudaban 30 mil millones de pesos. En 2015, el Gobierno autorizó una ampliación de más de mil 127 millones de pesos al fondo de rescate.

“El fondo para el rescate, de 5 mil millones de pesos, era para aliviar a los maestros que debían créditos usureros que les quitaban altos porcentajes de su sueldo. Con el ‘Profeproa’ el Gobierno federal rescató a los maestros y garantizó el pago a las firmas usureras”, señala la prensa nacional.

Las empresas prestadoras a las que Hacienda benefició directamente fueron Crédito Real: Credifiel, Directodo México, Kondinero; Consupago- Chedraui; Promobien-Famsa; ETESA; Inbursa; Findesol Kapital; Crédito Maestro; Flexipagos; Efectivo en Tus Manos; y, Total Credit; entre otras.

El diagnóstico oficial indicaba, al momento de operación de rescate, que de un millón de maestros afiliados al SNTE, 70 por ciento tenía créditos por 50 mil pesos, en promedio, y el total de sus adeudos superaba los 30 mil millones. Iremos viendo quienes más fueron beneficiados del “Profeproa”.

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