Entre Columnas

Martín Quitano Martínez

mquim1962@nullhotmail.com

Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano.                                                                                                                             La papeleta es un puñal de papel.

David Lloyd George.

Mucho ruido y poca sustancia. Más allá de los spots, el debate de los candidatos a gobernador no se ubica, no se entiende, el ruido es demasiado fuerte: El ruido de las descalificaciones, de los gritos de los fuenteovejunas veracruzanos opaca lo que puedan estar presentando como propuestas; en el circo de las campañas dominan los cobros de cuenta, las descalificaciones, disputas mediáticas cuyo objetivo no es quien propone más o mejor, sino quien grita y señala con mayor virulencia.

15 días de campaña que muestran las debilidades partidarias para conectar con una sociedad que desconfía de las formaciones políticas existentes, pues los problemas que se viven cuestionan a esas entidades que reclaman la representación social y cínicamente se asumen como garantes de las soluciones que tanto tiempo han quedado a deber.

Entrampados en la estridencia de su descomposición, los actores políticos no dan visos de entendimiento de los mensajes que les envía una sociedad demandante de nuevas formas de trato, de relación. Sus discursos, su propaganda, su campaña se consume en los lugares comunes de la política tradicional con los lenguajes habituales que no logran motivar la credibilidad; los millones de pesos invertidos no han servido, pues “la rentabilidad” se ubica en controlar los tradicionales votos de siempre de cada partido, sin lograr la motivación de un mayor espectro electoral, si es que realmente eso están buscando.

De particular notoriedad resulta la ausencia de peso de la nueva figura electoral: el candidato independiente, el cual parece que no ha alcanzado a conquistar el espíritu antipartidario de una mayoría social que ha hecho patente su hartazgo de las tradicionales formas partidarias. Las maquinarias electorales de Veracruz han logrado sumirla en, hasta ahora, una opción que no cobra el peso y la beligerancia que su independencia debía brindarle, falta ver si el agotamiento de los partidos le permiten hacerse más visible y le dan el beneficio de la duda de ser diferente, de ser una alternativa protagonista de la disputa por Veracruz.

El debate de propuestas, de acciones y compromisos que construyan la ilusión social de la confianza y la credibilidad se encuentra arrinconado por el griterío de unas alianzas que se reproducen en las viejas interpretaciones y las anquilosadas formas de hacer campaña, bajo la premisa de que al conjunto social solo hay que darle pan y circo, que las capacidad de conectar con el electorado se circunscribe a prometer sangre de los rivales, a simular la confronta y a plantear lo mismo, en envoltorios de varios colores.

Han transcurrido 15 dias de la formalidad de una campaña que adelanta pocos o nulos cambios en la vacuidad de unos partidos que solo aspiran a defender sus parcelas de poder. Campañas sin conexión hasta ahora, de entre las que esperamos se haga más presente el esfuerzo alternativo y regenerador que paso a paso pueda ganar terreno en las expectativas ciudadanas, que se sobrepongan al escabroso y obnubilado escenario actual, que nos permitan rescatar los sueños que confío en que todos tengamos.

Las tarea, el esfuerzo, hay que realizarlo par fortalecer los compromisos democráticos, con propuestas que animen la participación ciudadana y exijan honestidad de los actores políticos; la sociedad tiene que ejercer sus deberes y derechos cívicos y plantar cara a esta clase política que nos ofende al no reconocernos capacidad de decidir y actuar por un Veracruz mejor.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

La tierra tiembla, el Popocatépetl ruge, el planeta cambia.