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La tragicomedia de moda la pone de nueva cuenta el PRD, después de que hace una semana se presentó a Manuel Bernal Rivera como candidato a diputado por la coalición PAN-PRD en el distrito urbano de Xalapa, sin mayor explicación se da a conocer su sustitución por el ex diputado federal Uriel Flores Aguayo, lo cual ha desatado una serie de señalamientos en contra del dirigente estatal Rogelio Franco a quien se acusa de falsificar la firma de los integrantes de la comisión de candidaturas que originalmente habría avalado la postulación de Bernal Rivera.

Al parecer el cambio de candidato se debió a que en la encuesta que este partido llevó a cabo para conocer el posicionamiento externo de sus precandidatos, Flores Aguayo resultó ser el más conocido entre los electores de Xalapa, sin embargo este mismo estudio reconoce la desventaja de los candidatos de la coalición PAN-PRD frente a los competidores de otros partidos, especialmente frente al MORENA que se ha asentado como primera fuerza política en los dos distritos de la capital del estado.

El conflicto en el PRD seguramente seguirá su ruta hacia los tribunales y continuarán los dimes y diretes entre las familias de Bernal Rivera y de Flores Aguayo, que por tradición disputan todo lo que su partido pone en la mesa. Sea quien sea el candidato, el PRD arranca desde muy abajo, es una marca muy deteriorada, cuyo desprestigio está bien acreditado, y difícilmente gana la confianza de los bien informados votantes xalapeños que siguen cada uno de los capítulos de su decadencia política.