Fuerza

La más reciente barrabasada de Javier Duarte o cómo destruir la mejor policía del país…

México, 1 de abril.- Comenzó su sexenio con cadáveres aventados a una avenida del puerto de Veracruz, mientras todas las autoridades federales de seguridad se reunían.  Millones de mexicanos debimos haber entendido el mensaje.  Y Javier Duarte tuvo que haber medido el problema.

No fue así.

O, tal vez, lo hizo a medias.  Con la torpeza, la infinita miopía que lo caracteriza. Porque durante su Gobierno concibió, con el talento de Arturo Bermúdez a cargo, a la mejor policía del país. Y luego la destruyó, con la impunidad que lo caracteriza.

Por eso, por su inmensa incapacidad, Duarte termina su Gobierno crucificado en todas las leñas verdes a imaginar.  Derrota que habrá que acompañarlo el resto de la vida. Responsabilidad que no podrá eliminar de su historia personal.

El Karma, si es que existe, habrá de cobrarle las muchas vidas inocentes que no debieron perderse.

Resulta inconcebible, una estupidez extrema, que, habiendo preparado, capacitado (que no es sinónimo), equipado a una fuerza policiaca de élite, digna de obtener los mayores aplausos, “Fuerza Civil”, que tiene armamento superior a varios ejércitos del mundo, no se haya depurado la policía estatal y, menos todavía, las municipales.

La falta de dinero.  O, si se prefiere, haberse “gastado” el dinero en otros asuntos.  Ese increíble desfalco que según algunos lo llevará a la cárcel, impidió que se limpiara la casa, que los policías fuesen “corridos”, fuesen apartados de la función pública por delincuentes.

Bermúdez tuvo, creo que tiene todavía, bajo su mando a dos mil policías entrenados y confiables.  Otros muchos miles son los peores policías del mundo. Y su “jefe” no le da, dio a tiempo, dinero para echarlos a la calle.

Absurdo en extremo.

¿Lo quieren todavía peor?  Porque esto solamente sucede en Veracruz.  El 35 por ciento de todos los policías, estatales y municipales, están reprobados en sus exámenes de confianza, pero siguen en el activo.

Es decir, inconcebible, que Duarte sabe que tiene más siete mil efectivos que son criminales.  O que, por decir lo menos, no tienen capacidad o pueden probar su honestidad.

En Veracruz existe el mayor número de policías del país, después de la Ciudad de México, en total 20 mil 420.  De los cuales solamente el 10 por ciento están en labores de oficina.

Que quede claro, fue a sabiendas.

La policía estatal, bajo el mando de Arturo Bermúdez, tiene 2 mil hombres de excelencia. Con francotiradores, perros, caballos, lanchas, helicópteros, vehículos blindados… como de película gringa.  Hombres, algunas mujeres, que tienen vocación, que han pasado todos los exámenes, que trabajan más allá de cualquier horario.  La “Fuerza Civil” que puede detener amenazas terroristas, secuestros, o tener confrontaciones con cualquier criminal.

Ejemplo nacional.

A su lado hay otros 16 mil policías.  De los cuales 5 mil 142 son corruptos. Operan al servicio de criminales.  Son sicarios.

Es inmoral.

Y, que conste, no es responsabilidad de Bermúdez Zurita.

El gobernador decidió no “invertir” dinero en despedirlos, fuesen estatales o municipales.  De nada sirve que, en Papantla, esta semana, se haya mandado a policías de “Fuerza Civil” a tomar el control, que se hayan encarcelado 7 policías y su director por la desaparición de tres muchachos.  O que otro tanto haya pasado en Tierra Blanca después de que secuestraron a cinco jóvenes para que los criminales los asesinaran.

Esta desidia es inaceptable.

No importa que el Gobierno de la República haya decidido “cubrir” a Duarte, que no procedan las peticiones de juicio político, no podrá escapar de la justicia.

Lo cierto es que ejemplifica la capacidad de destrucción que trae aparejada la corrupción.  Porque no hay otro motivo, corrupción en el manejo de recursos que ha evitado que se cuente con dinero para despedir a los criminales.  Cuando se ha hecho, al mismo tiempo, el mayor esfuerzo para profesionalizar a la policía.

El tema es el dinero.  Que desapareció. Que no se sabe dónde fue a parar.  Que no permite depurar policías.  Que no otorga ni siquiera gasolina para las patrullas.  El dinero que impide que haya seguridad en Veracruz.

Dinero que muchos están ciertos se robó Javier Duarte. Y ahora que pruebe en contrario…

 

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor MX

Periodista, ha colaborado en los principales medios nacionales desde 1976. Recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1984, primera mujer en obtenerlo por opinión. Es conocida por sus comentarios políticos críticos, ha publicado novela, poesía erótica, crónica y entrevistas. Entre sus libros destacan, con más de diez ediciones vendidas, “La Decisión Presidencial” y “Asunto de Familia”, ambos analizando la corrupta relación entre Manuel Camacho, Carlos Salinas de Gortari y Luis Donaldo Colosio. En “La Guerra de los Espejos” narra el conflicto armado de Chiapas desde la visión de los cuarteles militares, editorial Océano, noviembre de 1998. Por el mismo sello editorial publicó, en 1999, “La Sucesión Milenaria” analizando el proceso electoral que llevaría a la derrota del PRI. Fue la efímera directora del diario Summa, de la empresa Televisa, hasta el primer día de diciembre de 1994, de donde salió por el encabezado: “Decepcionó el Gabinete”. Hasta junio del 2000 escribió una columna política diaria para Ovaciones. A partir de esa fecha colabora en el diario Milenio, así como en el semanario del mismo nombre. Su columna diaria se publica en 15 periódicos de provincia. Visite www.isabelarvide.com