PALABRAS MAYORES
Por Rubén Ricaño Escobar
07 de abril de 2016

Se sospecha que las fotomultas fueron quitadas por cuestiones electoreras y se volverán a aplicar pasando las elecciones por lo que seguirán dando de qué hablar; un día después de que fue cancelado temporalmente el programa de fotomultas me llamó mucho la atención ver que la gente nuevamente excede los límites de velocidad marcados en los mismos lugares en donde hubo cámaras fotográficas y este hecho nos lleva a una reflexión cívica.

La primera reflexión es que éstos dispositivos de ninguna manera coadyuvan a fortalecer la educación vial ni mejoran la vialidad, tuvieron razón los que decían que en los países más avanzados no es por educación que la gente respeta los límites de velocidad, si no por las altas multas que se imponen y un ejemplo pasa en la frontera de México y Estados Unidos en donde los mexicanos que visitan aquél país son muy respetuosos al manejar, cruzan por las esquinas y no tiran basura en la calle, pero en cuanto regresan al país se pasan los altos, elevan la velocidad y no respetan las disposiciones legales.

Mucho se dijo que imponer el sistema de fotomultas en Veracruz era una medida recaudatoria y ¡por supuesto que lo era! Hay muchos indicios de ello, pues parecía que lo importante era levantar el mayor número de infracciones y sólo eso, no tenía el objetivo de salvar vidas como nos lo quisieron hacer creer, ni el de mejorar la movilidad en nuestras ciudades, ni nada de eso; si hubiera tenido como objetivo el mejorar la vialidad, entonces la instalación de cámaras fotográficas hubiera ido adosada de programas de mejora vial, de señalética, de agilizar puntos críticos, de reubicar rutas y paradas del transporte público, rediseñar los límites de velocidad y de castigar otras conductas inapropiadas de automovilistas, motociclistas, ciclistas e incluso peatones, es decir, no hay en ninguna ciudad de Veracruz y mucho menos en Xalapa un programa integral de mejoramiento de la movilidad, por lo tanto la idea de poner fotomultas y reducir límites de velocidad sólo llevaba el objetivo recaudatorio de que los ciudadanos excedieran esos límites y multarlos para que entraran recursos a las saqueadas arcas gubernamentales, incluso nunca se ha rendido cuentas de la aplicación del dinero recaudado en el mejoramiento del transporte público, la red viaria o la movilidad.

Una cosa muy diferente sería que la autoridad de tránsito, que insisto debiera ser municipal y no estatal, hubiera presentado a los ciudadanos un programa integral de movilidad que incluyera no sólo el poner cámaras, sino que se presentara una mejora integral del transporte público de la ciudad que sea una opción funcional para las personas, no contaminante y eficiente, que incluyera el rediseño de rutas, la sincronización de semáforos, la atención de puntos de conflicto vial, el mantenimiento de las vialidades, su señalética y la capacitación y puesta en servicio de los agentes viales que hoy poco o nada aportan a la movilidad y por el contrario se han convertido en un elemento de represión visual al ciudadano ¿De qué le sirve a la movilidad un agente vial armado hasta los dientes, con metralleta en mano? De nada, pues el caos vial aumenta cada día más y la inseguridad también.

Es lamentable la nula visión de ciudad que tienen las autoridades estatales y municipales, de nada servirá ningún esfuerzo para el desarrollo, pavimentar calles, promocionar la ciudad, tratarla de vender como destino turístico o lugar de negocios si antes no resuelve el problema de movilidad.

 Movilidad Urbana se define como la forma en que las personas, los insumos y los productos se mueven dentro de las ciudades y para que haya desarrollo y competitividad en ellas esta movilidad debe ser funcional, eficaz y poco contaminante, es decir, los traslados de personas, insumos y productos ser deben lo más cortos posibles, al menor costo y poco contaminantes, de estos tres principios debe partir todo programa vial, la movilidad en una ciudad que se precie de ser moderna y desarrollada, debe ser en tiempos cortos, a poco costo, no contaminante, digna y sana para las personas, insumos y productos, sólo así podremos hablar de buena movilidad que sigue siendo una asignatura pendiente en ciudades como Xalapa.

Y en esto el transporte público juega una función vital para la ciudad. La visión pavimentadora de los alcaldes ha hecho mucho daño a las ciudades, piensan que gobernar es pavimentar, no hay nada más alejado de la realidad y más aún cuando las calles pavimentadas no cuentan con criterios de accesibilidad para todos, funcionalidad y calidad en la obra, es decir no están pensadas para las personas y mucho menos para, niños, gente mayor, embarazadas o con alguna discapacidad.

La ciudad es un intrincado sistema que está interconectado entre sí, es el lugar en donde las personas realizan todas las actividades de vida, por ello, el urbanismo debe ser el reflejo de las necesidades humanas, hay que rescatar la ciudad para el ciudadano, y esto no se logra con medidas recaudatorias como las fotomultas o la pavimentación a priori, se logrará el día en que haya una visión compartida de ciudad, una planificación estratégica para alcanzar el escenario futuro de ciudad deseable, un equipo de trabajo en el ayuntamiento altamente eficiente y un liderazgo capaz de conducir a todos hacia el sueño de futuro que ponga a las personas en el centro de toda la acción del gobierno.