Poligrafías
Luis Gerardo Martínez García
11 de abril de 2016

Ayer domingo, dos de los candidatos a la gubernatura del Estado de Veracruz por dos años, Héctor Yunes Landa (del PRI) y Miguel Ángel Yunes Linares (del PAN-PRD), citaron a maestros en la ciudad de Xalapa. Coincidencia. Lo desconozco.

El evento de Héctor fue masivo, sin perder la tradición; el de Miguel Ángel fue minoritario, con su respectiva justificación. Al de Héctor fueron maestros y dirigentes sindicales; al de Miguel Ángel maestros y ningún líder sindical (aunque casi todos de antaño son sus amigos).

HYL llevó matracas, porras y sonido estruendoso: mucho ruido (mismo formato de siempre). MAYL llevó sonido, pantalla y diapositivas (un formato de clase aburrida, en que lee las diapositivas en impreso por 40 minutos). Ambos discursos vacíos, llenos de lugares comunes y frases trilladas que a los maestros ya nos les dicen nada.

HYL prometió miles de empleos; MAYL exigió juicio político para el fiscal del Estado de Veracruz. Los dos sabían que ese era el az bajo la manga que vendería como nota de ocho, porque no se metieron a fondo en los problemas reales de la educación veracruzana.

HYL y MAYL guardaron muchos silencios. Callaron ante los maestros asuntos que corresponden a su responsabilidad política. Ofendieron al magisterio que asistió a sus eventos, y a los que no pero que están bien informados.

El silencio también es una estrategia política, y también una trampa que atrapa al político y posiblemente al ciudadano lo engañe.

Héctor y Miguel Ángel. Lo que callaron como candidatos. Guardaron silencio sobre todos los aspectos fundamentales: los más de 6 mil 500 millones de pesos que no aparecen en la secretaría de Educación de Veracruz; los 2 mil 700 millones que se le adeudan a la Universidad Veracruzana; los más de 5 mil millones que saquearon del Instituto de Pensiones del Estado; del permanente riesgo de la nómina magisterial; de los vicios sindicales; de los adeudos, hasta por ocho años que se tienen con jubilados, pensionados y trabajadores en activo; del destino de los recursos financieros federales que han desaparecido.

Ambos candidatos también guardaron silencio con respecto a la reforma educativa, la evaluación del desempeño docente, las manifestaciones de inconformidad que diariamente se presentan en toda la entidad, la inseguridad que viven los maestros, los estudiantes y las escuelas. Ninguno habló de una educación integral, ni de ciencia, ni de arte, ni de cultura, ni de literatura, mucho menos de filosofía. Ninguno se detuvo a hablar de la formación del ciudadano ni de la educación escolarizada que pugnará.

Ninguno dijo a qué se compromete de llegar a gobernar Veracruz en materia educativa. Por lo visto coinciden en buscar el voto de los miles de maestros: la educación de los veracruzanos a ninguno les interesa. Sólo hicieron gala de su retórica político-partidista en la que ambos se formaron. Quedan en deuda con el magisterio.

Héctor y Miguel Ángel: callaron de forma irrespetuosa e irresponsable.

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