Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
06 de abril de 2016

La política y el periodismo siempre van de la mano.

Hablar de política es como hablar de religión. Siempre será polémico. Acaso por ello por estos tiempos si encomias las propuestas y tendencias en favor de Miguel Angel Yunes Linares, los hectoristas se te van encima. En contrario sensu, si el análisis favorece a Héctor Yunes Landa no te la acabas en las redes.

Es la polarización política la que da lugar a esa estridencia.

No se acaba de entender que en la pretensión de ser moderador de la opinión pública el análisis de la política, que no es una ciencia exacta, responde a la circunstancia.

Es la que determina la preferencia, sea en el terrero personal o electoral y lo que es hoy ya no es mañana.

Para ello justamente está la consulta a través de las urnas. Lo demás es ropaje. Es la lucha por el poder. La victoria del bueno contra el malo, la del malo contra el malo.Es la resultante de la crisis de los partidos políticos, pero sobre todo la de sus hombres que en ella participan.

Ya se recuerda al mejor presidente de la historia moderna, Carlos Salinas de Gortari que al final del sexenio tras el surgimiento de la guerrilla del EZLN, los magnicidios de Colosio, el cardenal Posada Ocampo y José Francisco Ruiz Massieu, se convirtió en el peor presidente de la historia.

Y qué decir de Javier Duarte, quien al arranque sexenal encarnó la esperanza de los jóvenes por un mejor futuro de Veracruz y terminó siendo el peor en la historia de nuestra tierra.

Hoy que siete candidatos van por un cargo, el máximo de representación popular de Veracruz, la apuesta por momentos gira en torno a un azul, después un rojo, un amarillo o un naranja.

Hay quien piensa, sin embargo, que el camino está en el independiente en símil de “El Bronco”.

Hoy, so riesgo de nueva polémica de que ya te chayoteó Miguel Angel y que no te llegó al precio Héctor o que ya te entregaste a Dante, vale la pena revisar las prendas que trae Armando Méndez de la Luz.

Brillante universitario, el mejor de su clase; con envidiable bagaje político que ya lo quisieran para sus mejores días Héctor y Miguel Angel, o Pipo y Leonila, acaso Juan el bueno o el frío Cuitlahuac, aspira y suspira.

Hay incluso quien opina que es el mejor de los siete candidateado por el peor de los partidos políticos, el que lidera un decantado y desprestigiado gobernador Dante Delgado Rannauro, hoy en serio predicamento por el cáncer en la faringe que padece.

“Mi aspiración no responde a una ocurrencia”, dijo al registrar su candidatura.

Y así es.

El jalapeño es un hombre de diálogo, de reflexión. En su trayectoria se suma su paso como secretario de estado, senador de la república y alcalde de Xalapa.

“Estoy dispuesto a sumarme con humildad al gran esfuerzo colectivo de millones de hombres y mujeres que anhelan reorientar el destino de nuestro estado. Somos más los que queremos que Veracruz deje de ser una entidad inmensamente rica, pero con un pueblo pobre”.

Es su llamado.

Es quien pide en su mensaje impedir el ascenso de improvisados “de aventureros de la política” por lo que nos aseguró que eso no debe distraer a los veracruzanos de buscar “limpiar la casa”.

Y que es asegura que aunque es una tarea titánica, está dispuesto a hacerlo.

“El nuestro es un estado inmensamente rico, que tiene lo necesario para todos, pero no alcanza para satisfacer las exigencias demenciales de unos cuantos. Hay muchos que se creen mandatarios y son mandarines de los partidos políticos”. 

Armando Méndez de la Luz tiene garantizada la victoria en Xalapa el cinco de junio ¿la tendrá para el resto del estado?

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo