corrupcionPor lo menos dos de los funcionarios del actual gobierno estatal llevan la pesada carga de asuntos cuya importancia exige pronta solución, en ambos casos la opinión pública está en vigilia permanente. Por un lado, el Secretario de Finanzas está bajo presión de conseguir ingresos para poder solventar los gastos del gobierno, abonar en lo posible las deudas a proveedores, solventar las observaciones de la ASF y revisar la documentación que entregará al gobierno siguiente administración. Por otro, el Fiscal General del estado está sometido a la intensa presión por servir a quien allí lo puso y procurar justicia a una sociedad incrédula y ávida de ser escuchada. Cualquiera de los dos debe pasar noches de intenso insomnio debido al cumulo de delicados asuntos sin resolver que gravitan en su responsabilidad y de cuya atención son responsables. Los demás funcionarios, salvo el Secretario de Gobierno que con todo y los problemas ahí la lleva, se encuentran enconchados, esperando el momento de entregar el bulto tras una actuación sin pena y sin gloria.