Línea Calient
Edgar Hernández*

El señor Javier Duarte se ha convertido en el objeto del deseo.

Es el bocado que todos los candidatos en campaña quieren deglutir antes que nadie. Ya mismo antes de arrancar su efímera campaña, el aspirante Miguel Angel Yunes Linares se presentó ante la Fiscalía a denunciar el gobernador Duarte por enriquecimiento ilícito.

Inoda además a Vicente Benítez, Edgar Spinozo e Iñaqui Negrete por desvíos que alcanzan los 3 mil millones de pesos.

Asimismo los siete en periplo han sido consecuentes con lo mismo.

Están ciertos que eso de llevar ante un juez al señalado es la mejor oferta ante el electorado.

Y no es para menos.

Veracruz arroja pasivos que superan los 40 mil millones  y hay quien apuesta que no son 40 mil sino 120 mil millones de pesos, de cualquier forma es una barbaridad de dinero.

Han sido señalados y denunciados los cómplices del saqueo.

Acaso el que más relevancia registra es Gabriel Deantes quien orondamente ha salido a defender su palmito rechazando que haya llegado a Veracruz procedente de Tamaulipas vendiendo celulares.

Su casa, tan solo su casa construida en tiempo record en el fraccionamiento Las Animas de Xalapa, tiene un valor de cinco millones de dólares, según documenta la columnista Claudia Guerrero.

Y la misma prensa veracruzana da cuenta de al menos tres enormes propiedades, como son Plaza Santa Lucía ubicada en Avenida Araucarias, esquina Tapachula, colonia SIPEH Ánimas, donde se encuentran en renta aproximadamente 15 locales comerciales, entre ellos un restaurante italiano que el directamente administra forman parte de sus bienes.

Además de un edificio en la Avenida Orizaba, Esquina Jesús Reyes Heroles, Colonia Obrero Campesina, que cuenta con cuatro pisos, donde a la fecha tiene en renta departamentos de lujo y oficinas.

Así, quien llegó con un pasado laboral de medio pelo y magros ingresos se convirtió en el Rey Midas.

De ser Gerente de Organización Radiogénesis de Tampico S.A de C.V., durante el periodo de agosto de 1992 a septiembre de 1993 y representante Legal y Socio de Racha Musical Representaciones y Producciones Artísticas S.A. de C.V, o sea organizador de palenques y vendedor de teléfonos celulares, se convirtió en un poderoso subsecretario de finanzas del gobierno de Veracruz, vigilante de los 32 mil millones de pesos de la Secretaría de Educación y el operador electoral de Duarte con recursos millonario por elección.

El hoy propietario de un campo de golf en Cancún, es un hombre de incalculable fortuna que presenta pruebas de su llegada a Veracruz con más de 30 millones de pesos. “Ahí están las copias de los cheques”, justifica.

Es el mismo cuento de los viejos políticos que ante riquezas inexplicables argumentan herencias de la abuelita que murió y los heredó.

Pero regresando al punto.

Los aspirantes a la microgubernatura han encontrado el camino del triunfo adelantando cárcel a los saqueadores de Veracruz.

Quieren hacer carnitas a Javier Duarte.

Quedó en posición de ¡péguenle al gordo! Y el gordo no tiene más remedio que ponerse a disposición.

El desmantelamiento de poder –está a 60 días de dejar de ser gobernador en los hechos- su pésima gestión y la bárbara herencia que deja a Veracruz en materia de seguridad, generación de empleo, obra pública, salud, deudas e inversión lo hacen acreedor a la censura política y condena pública.

Desde luego todo ello, a vistas, le tiene sin cuidado.

A lo largo de su sexenio Veracruz ha vivido terribles desastres sociales y financieros y Duarte como si nada. La opinión pública, local, nacional e internacional lo ha condenado y no pasa nada.

Su complicidad con Enrique Peña Nieto ha permitido tamaña impunidad.

Acaso por ello quien hoy se ve como favorito para ganar la gubernatura, Hèctor Yunes Landa, se desmarca no solo de Javier, sino de su partido y cabalga más en el nombre y prestigio que en el legado.

Acaso por ello Miguel Angel Yunes, al igual que los cinco aspirantes restantes traen como bandera el sacrificio de Duarte como garantía de cambio.

Duarte solo observa y calla.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo