Palabras Mayores
Por Rubén Ricaño Escobar
26 de abril de 2016

Hasta los debates han perdido el verdadero sentido por el cual fueron establecidos porque como siempre los partidos políticos lo desvirtúan todo.

Un debate tiene como propósito que los ciudadanos conozcan más a sus candidatos, se informen de sus propuestas y que las confronten con las propuestas de sus adversarios, ello pone de manifiesto no sólo quien tiene las mejores sino quien tiene mejor visión de llevarlas a cabo, además cuando las personas ven directamente el debate se dan cuenta de qué está hecho cada aspirante.

Titulé este artículo así, porque después de un debate como el que realizó el OPLE el pasado domingo, los partidos y los simpatizantes se apresuran a decir que cada uno de sus candidatos lo ganó, como si eso fuera los más importante y no, en realidad lo que vimos el domingo no fue un debate, aunque todo el escenario estaba dispuesto para que lo fuera, el asunto es que la mayoría de contendientes no comprende sobre lo que se debe debatir y confunden el debate con la descalificación y el ataque.

Debatir es cuestionar las propuestas del otro y que si esa propuesta que hace el adversario es coincidente entonces debatir en el sentido de que se tiene la mejor visión para concretar dicha propuesta.

El domingo vimos a la mayoría de candidatos atacándose mutuamente, acusándose y descalificándose, incluso vimos como al menos cinco candidatos le echaban montón a uno de ellos, lo cual invita a la sospecha. En lo personal, me afecta mucho ver a dos primos peleándose de esa manera pues para mí, la familia es lo más importante, si alguien no es capaz de amar a su familia será mucho menos capaz de amar a los demás y si no tienes ese sentimiento ¿Cómo vas a trabajar por el bien de la demás gente?

Por un lado Héctor Yunes, un político de largo vuelo en el partido oficial a momentos se escuchaba propositivo y razonable, hasta medio convencía, pero de repente prometía y prometía como en los viejos tiempos, ofrecía repartir dinero a diestra y siniestra, hacer grandes obras y resolver los profundos problemas de Veracruz casi instantáneamente, como si tuviera la varita mágica y un hechizo del tipo “Expecto Patronum” de Harry Potter, eso es engañar por enésima vez, eso es no hablar al pueblo con la verdad y la verdad es que el próximo Gobernador del partido que sea recibirá un estado en quiebra, sin dinero y requerirá de mucha inteligencia, de consensos y de la ayuda de todos, pero bueno, dice el refrán popular que el prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila.

Por el otro lado vimos un candidato de la alianza azul-amarilla, Miguel Ángel Yunes sacando buen partido del hartazgo de la gente, su carta fuerte es decir una y otra vez que meterá a la cárcel a los saqueadores de Veracruz y eso sí que arrastra pero está por verse, además recuerda esa vieja película “Cuando el destino nos alcance” y parece ser que su pasado político lo lleva ahí como una sombra que se manifiesta constantemente recordándole que afectó a mucha gente cuando estuvo en el PRI, todo mundo menos uno le tundió duro y tupido aprovechando ese pasado que tildan de represor y él permaneció callado lo cual es notorio pues se sabe que es de mecha corta.

Armando Méndez de la Luz, de Movimiento Ciudadano se vio muy bien a decir de muchos, con propuestas serias y realizables, aunque hay quienes opinan que debería entrarle con dureza a esa guerra de lodo de los otros, pero quienes conocemos a Armando sabemos que él es una persona educada, inteligente y mesurada, lo cual no resta a su pasión por Veracruz y no significa que no tiene los suficientes arrestos para meter orden en el estado, por el contrario, él hizo lo suyo sabiendo que su candidatura va creciendo y despertando simpatías, proponer, ofrecer mecanismos para regresar a Veracruz por la ruta del verdadero desarrollo que beneficie a la gente, Méndez de la Luz representa la opción de cambio inteligente, la que puede volver a unir a los distintos sectores del estado, quien tiene experiencia y gran manejo de la política, de la buena política que se extraña.

Como les comentaba al principio, estimados lectores, es irrelevante hablar de quien ganó el debate, pero sí de quien lo perdió, porque hubo uno indiscutiblemente y lo cierto es que todos los candidatos, incluído Héctor Yunes, unánimemente declararon que el Gobierno priísta de Veracruz es un desastre, por lo tanto ese es el gran perdedor con todas las consecuencias que traerá para su partido; también es absolutamente cierto que los veracruzanos deseamos devolverle la paz y tranquilidad a Veracruz, aspiramos a vivir en armonía, con oportunidades para todos y regresar a nuestro estado por el camino correcto y ahí todos tenemos una tarea que hacer, la mayoría en el Congreso local debe ser plural y servir de contrapeso a los excesos que el Ejecutivo pudiera tener, habrá voto diferenciado pues el pueblo no se equivoca, es necesario elegir diputados que no sean empleados del Gobernador y sí que velen por los intereses de los ciudadanos pero que tampoco se opongan a todo y no estén a favor de nada, es hora de reconciliar, de hacer leyes que pongan en el centro a las personas, de corregir lo malo, de unir a todos y de reconstruir a Veracruz que merece mejor suerte.