Claroscuros
Por José Luis Ortega Vidal
01 de abril de 2016

·         ¿Lo más asqueroso de la naturaleza humana seguirá durante la campaña?

(1)

Observemos las elecciones del próximo 5 de junio desde varios niveles:

 

a)       El más importante, un nivel estructural. Se trata de un proceso que rebasa lo electoral porque se inscribe en un contexto de daños sin precedente a las finanzas públicas. 50 mil millones de pesos de deuda –reconocidos oficialmente- se alcanzarán a pagar por lo menos en 30 años y eso de haber orden financiero y coordinación entre las gubernaturas respectivas.

De no ser así, el período de pago se extendería muchos años más.

Ahora bien, si tomamos en cuenta que la deuda podría ser mucho mayor; esto es, rondar los 80 mil o los 100 mil millones de pesos como se ventila entre analistas especializados que observan opacidad en el actual gobierno, desconfían del mismo y plantean que se conocerá el verdadero monto de la deuda una vez que los actuales funcionarios se hayan retirado, entonces nos ubicamos ante un daño estructural que mantendrá endeudado al gobierno veracruzano por más de medio siglo, sin que exista –además- una justificación sobre el destino de dicho dinero: salvo el de la corrupción que ha imperado durante doce años y ha convertido en millonaria a una generación de jóvenes políticos rapaces.

 

b)       Hemos hablado en previas entregas de CLAROSCUROS sobre el concepto del voto pensante. Este, es distinto al sufragio común, en el hecho de que se basa en una consciencia, en el valor para aplicarse a pesar de la estrategia del caos que a su vez se apoya en la técnica del miedo.

El voto pensante es masivo, por definición, y es capaz de sacudir un momento en la historia de una sociedad determinada. En el Veracruz del 2016 se requiere del voto pensante porque de no ocurrir, lo descrito en el punto a) se aplicará con el añadido de la impunidad y todo quedará igual gane quien gane.

Este último aspecto es importante: el voto pensante no tiene una consecuencia inmediata y ya. Se trata del voto de una sociedad que observará a quien haya elegido y le reclamará que cumpla sus compromisos.

Va un ejemplo: a Alberto Silva Ramos lo eligieron en el distrito con cabecera en Tuxpan -en junio del 2015- para representarlos en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.

Alberto, primero, compartió el cargo de legislador con el de dirigente estatal del PRI porque deseaba brincar desde su curul hasta la candidatura a gobernador.

Fracasado tal intento, Silva Ramos retornó a San Lázaro pero sólo por unas semanas y acaba de pedir permiso por tiempo indefinido para encargarse –a partir del próximo lunes- de la Coordinación General de Comunicación Social en el gobierno del Estado.

Es decir, Silva Ramos no ha cumplido ni un año de haber sido electo y ya deja de lado su responsabilidad ante los electores por servir al interés de alguien que no lo eligió pero comparte sus intereses políticos.

Javier Duarte puede confiar mucho en Alberto pero dicho personaje no respeta a quienes votaron por él y éstos no ejercer un voto pensante porque ya habrían manifestado su queja por tanto salto y tanta falta de resultados de parte de su legislador federal.

 

c)       A los niveles: estructural y de voto pensante, debemos añadir el de la superficialidad. De hecho, todos los partidos y candidatos a la gubernatura de Veracruz operan desde la superficie y no tocan el fondo de la realidad.

Nadie ofrece un plan de trabajo serio.

Y es que, ofrecerlo, implicaría reconocer que en dos años no se podrá hacer casi nada.

Se tocarían intereses de cómplices clave para el financiamiento y operación de las campañas.

Apenas llegue quien llegue al poder, se estará sentando en la silla y ya estará armando los comicios para su relevo: ese sí por 6 años.

La apuesta de tirios y troyanos es ganar por dos pero llegar por ocho y entonces sí sustituir a los acusados por el daño estructural de doce años en un Veracruz sumido en la violencia.

La idea de la gubernatura de 2 años fue un diseño para el beneficio de un grupo de poder, el mismo que endeudó y llenó de cadáveres a Veracruz; no se estructuró para el apoyo de los 8 millones de jarochos, la mayor parte de ellos sumidos en la pobreza.

Pero no hay indicios de que los interesados en el relevo pretendan cambiar las cosas.

Al menos no han dicho como lo harían y dos años son técnicamente insuficientes para lograrlo.

d)       Ayer, a las 19:30 horas, frente al Walmart de Coatzacoalcos, un grupo armado detonó armas de grueso calibre en contra de un varón que salía de dicha tienda.

Martín Chávez García recibió cuatro balazos y fingió estar muerto.

Sus atacantes subieron a dos automóviles y se marcharon.

Cuerpos de auxilio levantaron vivo al hombre atacado y se lo llevaron a un hospital donde –al cierre de edición- lo reportaban grave.

El miércoles, en Cosoleacaque, fue secuestrado un ginecólogo.

La campaña electoral Veracruz 2016 arranca formalmente este domingo 3 de abril.

Hasta hoy, la precampaña ha ocurrido sobre charcos de sangre en toda la entidad.

Lo deseable es que tal escenario se frene y vivamos una elección democrática.

No obstante, no sería extraño que el derramamiento de sangre continúe, así como la guerra de lodo y el duelo de mapaches de todos los colores.

Observaremos y haremos la crónica respectiva.

Debe quedar claro que estamos ante una lucha por el poder e históricamente éstas ocurren con el empleo de lo más asqueroso con que cuenta la naturaleza humana.

No es un deseo, es simplemente una invitación a mantenernos con los ojos abiertos