No es buen síntoma el que la procuración de justicia se ponga en tela de duda, más aún cuando la figura de una Fiscalía autónoma nació en Veracruz obedeciendo al reclamo social que exigía separar la aplicación de la justicia del poder político; pero es un hecho que el Fiscal forma parte del grupo en el poder y no está a salvo de un sospechoso apego a las instrucciones dictadas desde el Poder Ejecutivo. Adicionalmente, su actuación no ha sido lo eficiente que se requiere, en tiempos de un Veracruz en crisis de inseguridad; de allí que el candidato del PRI al gobierno del estado, Héctor Yunes Landa, manifiesta que, en caso de resultar electo, revisará la actuación del Fiscal “en base a resultados”. En ese sentido la percepción ciudadana coincide en que la inamovilidad del Fiscal no debe ser obstáculo para que se fiscalice su desempeño.