Viernes Contemporáneo
Por Armando Ortiz
28 de abril de 2016

Recientemente, en varios medios de comunicación aparecieron los resultados de una encuesta supuestamente realizada por Berumen y Asociados en donde se ponía a Miguel Ángel Yunes Linares con 16 puntos arriba de Héctor Yunes Landa. En la mayoría de las publicaciones se decía que la guerra sucia en contra de Yunes Linares no le había afectado, antes bien le beneficiaba pues los resultados mostraban un repunte de más de cinco puntos comparados con las encuestas anteriores.

Varios fueron los medios que publicaron esta encuesta y que la están haciendo circular por las redes sociales. Como el fenómeno llamó mi atención acudí de inmediato a la página de Berumen y Asociados para ver los métodos que utilizaron para esa encuesta y los días en que fue levantada la muestra. En la página www.berumen.com.mx no encontré los resultados de esa encuesta, lo que sí encontré, en su sección Publicaciones fue un comunicado de prensa fechado el 22 de marzo de 2016 en el que la empresa encuestadora señala lo siguiente: “Por este conducto hacemos del conocimiento público que:

  1. Berumen y Asociados S.A. de C.V. SÍ realizó una encuesta acerca del próximo proceso electoral en el Estado de Veracruz, levantamiento realizado del 11 al 13 de marzo del 2016.
  2. Que dicha encuesta sí realizó la siguiente pregunta: “Si el día de hoy fueran las elecciones para Gobernador de Veracruz y los candidatos de los partidos políticos fueran los de la tarjeta, ¿por cuál candidato y partido político votaría usted?“ Sin embargo, los resultados citados en los medios informativos antes mencionados y en las redes sociales NO corresponden a los datos que fueron entregados a nuestro cliente y desconocemos la fuente o el motivo por el cual dichos resultados fueron alterados”.

Por supuesto, poner al descubierto que se han estado alterando los resultados de las encuesta pondrá a la militancia de Miguel Ángel Yunes en contra de un servidor. ¿Por qué? Porque las militancias, ya sean priistas, panistas, perredistas, Morenistas o de cualquier otro partido se han vuelto dogmáticas. En este momento de la campaña las militancias han rebasado a los candidatos. Se mueven con vida propia y no tienen empacho en apuntar sus misiles de discordia en contra de quien los contradiga.

Hace poco una militante del PRI, de la que sabemos que siempre se ha movido por los intereses del dinero, que presumía los viajes que Javier Duarte le obsequiaba, que después se puso en contra de sus benefactores y los apuñaló por la espalda, ha dicho que un servidor respira “por los ojos azules y la personalidad de Miguel Ángel que los impactaron como en su momento lo escribieron”. Los militantes de Morena, partido al que siempre he mostrado respeto, se han lanzado con improperios en contra de mi persona porque señalé los errores aritméticos de su candidato Cuitláhuac García. Pero un periodista se debe mover con la verdad, o intentar moverse por la verdad, porque a veces la verdad es resbalosa, como los peces sorprendidos del poema de Lorca.

Por esa militancia energúmena es que muchos hemos preferido no mencionar ganador a nadie en el debate, y más que hablar de sus aciertos preferimos hablar de sus errores, porque son de los errores de lo que se aprende; los aciertos, para la horda de militantes de cada candidato, son incontables.

¿Qué caso tiene soltar una encuesta alterada, si finalmente se descubrirá la mentira? ¿Quién queda mal? ¿Los operadores que se encargaron de alterarla? ¿La militancia que se encargó de difundirla? ¿Los periodistas que no se dieron a la tarea de verificarla?

¿Qué gana la sociedad de una campaña llena de mentiras? Nada.

¿Nosotros? Sólo el vituperio de las militancias. Pero no por ello, si lo descubrimos, lo vamos a callar.

aortiz52@nullhotmail.com