Tal Cual
Por Alberto Loret de Mola
12 DE ARBIL DE 2016

Hace un par de semanas, poco antes del Panamá Papers, escribí en estas mismas páginas lo siguiente con respecto a los comicios por venir: “Pero de que puede pasar algo malo en estos días de campaña, puede pasar. Así me lo afirman quienes saben. Y es que se necesita, urge, me dicen. No me aclaran el punto porque los que deciden junto con los que mandan, políticos, magnates y criminales, no han dado fecha, ni definido el qué ni el cómo”.

¡Y zas! Mis fuentes volvieron a confirmar su sapiencia -gracias-. Debo reconocer que nos volamos un poco cuando nos dijeron que “algo” iba a pasar y nos imaginamos helicópteros cayendo, balazos, fuego. Aunque no estamos exentos de que algún loco se sienta el Ayatola jarocho y quiera terminar con toda la carne impura que medra en Veracruz, sentimos que el golpe ha sido mortal, letal, tanto como una media estocada que debe obligar al puntillero a terminar con el trabajo del matador tras una buena ejecución. Si no lo remata, el toro puede levantarse, amorcillarse y echar abajo todo el arte desplegado en la arena.

El golpe letal de las revelaciones del Panama Papers debería bastar, pensamos, para acabar con el prestigio y futuro político de Miguel Ángel. ¡Corrupto! Nos queda claro que además de sinvergüenza ha tratado engañar al inteligente pueblo veracruzano negando a su propia sangre. ¿De a cómo será la fortuna del ex presidente del CDE del PRI y ahora panista por convicción (pausa para reír) que requiere los mismos papeles bursátiles que los grandes magnates del mundo para esconder su fortuna?

Aquí una acotación: depositar el dinero en otros países es tan legal como su procedencia. Bajo el principio de que los centavitos que el represor de Yunes Linares mandó con su hijo a un paraíso fiscal tuvieron su origen en negocios lícitos, ¿porqué negar hasta la cruz de su parroquia? O sea, ¡tarjetas amarilla y roja en una semana! ¡Y los hectoristas no se han dado cuenta!

Vamos, ni el principal interesado de que su archienemigo Yunes Linares no llegue a su escritorio, Javier Duarte, le ha sacado todo el jugo que pudiera, aunque debemos reconocer que su nuevo comunicador Alberto Silva ya comenzó la entendible labor de balconear discretamente la inmensa corrupción del belicoso Miguel quien ya no le puede llamar ladrón o corrupto a nadie sin que se le pongan calientes las orejas.

Pero en fin. De que está faltando manejo político en esta campaña, ni hablar. Y en todos los aspectos.

Como dijera Einstein: no se puede esperar un resultado distinto si se hacen las cosas de la misma manera.

Lamentablemente, el pueblo veracruzano se ha sentido humillado durante años. No sabemos a quién endilgarle la responsabilidad. Yo creo que la exvocera duartista y primera colosista del estado, contribuyó mucho a la mala imagen del ya casi ex gobernador Y para las profundas heridas que no responden a la misma medicina de siempre porque el virus de la desconfianza se ha hecho resistentes al bla bla, pues a aplicar no otra medicina, no, otro método.

Si Hector, y lo llamo por su nombre de pila y no Yunes Landa porque así pone en sus carteles de campaña, si Héctor decíamos, quiere hacernos llegar un mensaje contundente de que las cosas serán distintas, debe sacudirse de los mismos grillitos de siempre. ¿Cómo? Ya Andrés Manuel lo hizo de manera magistral: durante su campaña barajó, sin consultar a los aludidos, su gabinete “ideal” de manera que quedara clara su lejanía con lo tradicional. Otra cosa fue que le robaran la elección. Vamos, aquí no queremos un roto para un descosido. No. Requerimos un sastre que, de entrada sepa de rotura de telas. Me voy a atrever a dar un nombre, haciéndole flaco favor, para aclarar el punto:

El más fiero defensor de los trabajadores es también el más odiado abogado de este régimen. Juan José Llanes Gil del Ángel es la antítesis del gobierno. Aborrece las injusticias y desde el principio de su carrera tomó el único camino que le quedaba: la confrontación con las administraciones morosas. Ha sido abogado de sindicatos y de humildes trabajadores y lo menos que le interesa es el dinero. Como buen hermano masón es de formación liberal, humanista, juarista. Alguien como él, ajeno a las ambiciones del poder, debería encabezar la Secretaría del Trabajo para así, seguir defendiendo a quienes siempre ha defendido. Con ello quedaría claro que las cosas, ahora sí, serán distintas. Poner a los mismos o a su clones no legitimará al gobierno que, tras la encuerada de los paraísos fiscales, encabezará Héctor casi con toda seguridad.

Claro si otro “algo” no sucede. Sólo hasta entonces el que esto escribe y si Dios da vida, podrá sentarse en algún cafetín o recorrer un sendero luminoso a vibrar con el sentir de esa tierra que, de tan bella y generosa, tenía que ser para los veracruzanos. (Parafraseando a Neruda)