Opinión
Por Mario Javier Sánchez de la Torre
19 de julio de 2016

A tan sólo 133 días de que llegue a su fin el segundo periodo de gobierno de la “fidelidad”, el ambiente político en la entidad, no es como se esperaba, está peor.

Como es del conocimiento de todos los que habitamos en este Estado, ya desde hace aproximadamente dos años, se veía venir un final de sexenio nada tranquilo, debido a todas las atrocidades que estaban cometiendo la mayoría de los integrantes de la presente administración estatal. Situación que quedó superada con creces a partir del inicio del proceso electoral 2015 – 2016, a través del cual, por la razón de todos conocida, perdió el Partido Revolucionario Institucional después de haberlo gobernado más de 80 años, el Estado de Veracruz, una de las entidades más importantes electoralmente hablando por el número de votos que representa para las elecciones presidenciales. Siendo también muy grave durante el proceso, no solamente la falta de apoyo de parte del llamado “gobierno del estado”, hacia el candidato de su partido, el PRI, sino hacia los abanderados de otros partidos. Situación que se puede considerar que sino fue definitiva para el resultado final de la elección, si de alguna forma sirvió para ponerle rocas en el camino al excelente candidato tricolor. Pues desde que se anunció la alianza entre el Partido Acción Nacional y el de la Revolución Democrática, para contender por la gubernatura de Veracruz, teniendo como candidato a Miguel Ángel Yunes Linares. Los comentarios en casi todos los medios de comunicación por parte de los verdaderos analistas políticos, eran en el sentido de que sería muy difícil que la alianza “Para mejorar Veracruz” pudiera obtener el triunfo.

Ya definido el resultado de la elección, teniendo como gobernador electo a Miguel Ángel Yunes Linares, quien ocupará el cargo de Ejecutivo del Estado de Veracruz, exactamente dentro de 133 días, el próximo uno de diciembre, el ambiente político veracruzano ha cambiado, ahora está peor.

Y no es que lo consideremos así. Así lo estamos viviendo. Ya que desde el anuncio del triunfo de la alianza “Para recuperar Veracruz”, el actual Gobernador está dedicado a llevar a cabo acciones que lleven a esta saqueada entidad al fracaso en lo económico, en lo social, en seguridad, en salud, en lo educativo y por consecuencia lógica en lo político. Parece que odia a la población veracruzana, pues todas estas acciones que está llevando a cabo, al final tendrán su repercusión en la vida de los aproximadamente 8 millones de habitantes de una, sino es que la más, rica entidad federativa de México, pero que durante los dos últimos sexenios por su alto índice de corrupción lo han posicionado en los últimos lugares de productividad del país y con índices de pobreza altos.

Un ejemplo de lo mal que se están haciendo las cosas en este momento, es lo que está pasando con el importante impuesto del 3% a la nómina. Dineros no del gobierno del Estado, dineros de los veracruzanos. De los empresarios integrantes de una clase trabajadora que con esfuerzo de años, han llegado a tener lo que tienen. Que son los verdaderos generadores de empleos, cuando las autoridades que si son competentes generan las condiciones para el crecimiento económico del estado o estados del país.

Pero lamentablemente este importante impuesto lo están tratando de mal utilizar, no usándolo para lo que realmente fue creado. Lo que está motivando el rechazo de su pago, con toda razón.

Después de todo lo que ha pasado, aquí y las decisiones que se están tomando en el Gobierno Federal, tanto políticas como jurídicas en contra de la corrupción, creo es el momento de que aquí en Veracruz, no solamente pongan sus barbas a remojar, sino que recapaciten en su actitud de soberbia e impunidad. Hasta el viernes.

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