Edgar Hernández*
Línea Caliente
“¡Y Fidel y Javier están cortados con la misma tijera. Son unos culeros!”

Es un animal político, tan amado como odiado.

Fue la “mano negra de Fidel”. El “Zar de los Antros”. El rey de las tachas. Represor, bohemio y perseguidor de mujeres hasta el despojo y su necio afán por llamar la atención lo han llevado a ser representante jurídico de los abominables “400 pueblos”.

Es un político mano de hierro, controvertido, “de muchos güevos” y repetido ganador y perdedor de elecciones… Es –para acabar pronto- el mismísimo diablo.

Reynaldo Escobar es un político de controversia que como las monedas de cambio también tiene otra cara.

Es un hombre del sistema. Uno de los mejores abogados de Veracruz. Político sagaz. Defensor del Dante Delgado hasta liberarlo del encarcelamiento al que lo llevó el gobernador Patricio Chirinos.

Es además un apostador fuerte de la política. De altos vuelos. Tantos que lo llevarían a la diputación local, a la alcaldía de Xalapa, a la Secretaría de Gobierno y a la Procuraduría de Justicia.

“Soy muy amigo de Porfirio Muñoz Ledo en igual proporción que de Vicente Fox y he sido el único Secretario de Gobierno que he permanecido en el cargo todo un sexenio, el de Fidel Herrera, en donde la inquietud social y las marchas y manifestaciones no se desbordaron como ahora. Había equilibrio, dialogo y mano firme”, dice.

“Pero la lealtad paga”.

Hoy Reynaldo es un hombre solo. Recluido en su despacho observa como sus amigos y aliados se han alejado y los políticos que le juraron amor eterno lo atacan y desprecian.

Reynaldo Escobar cruza el umbral de los sesenta con un recuento de su vida en donde reconoce que, en efecto, ha sido un auténtico “cabrón”, pero sin duda “un producto neto del sistema”.

Este reportero se encontró el pasado viernes con el ex de todo (diputado local, alcalde, secretario de gobierno, priista, perredista, convergente…) para desayunar y presuntamente escribir la primicia del “Quiero ser Senador… y dirigir al PRI”, pero una nube de reporteros arrebató la “exclusiva”.

En realidad de manera intencional se escogió el balcón de Veracruz, “La Parroquia” para esta entrevista, en donde desde su llegada al pie de la escalinata del concurrido cafetín, decenas de reporteros, fotógrafos y camarógrafos, a la caza de su presa, lo esperaban.

“Me decía Porfirio Muñóz Ledo que tengo cara de enojado… que parece que siempre ando jetón, por eso ahora le sonrío a la cámara”, dice tras un lecherito 40 minutos después del mundo de entrevistas.

Luego la charla con este reportero en donde evoca como ha sido considerado la “mano negra de Fidel”, el malo de la película; el encargado de hacer el trabajo de las letrinas “hasta sábados y domingos” y quien le renunció tres veces a Fidel.

Es Reynaldo Gaudencio Escobar Pérez, presunto dueño de antros y cantinas de mala muerte, de teiboldances “en donde no lo niego me daban mesa de pista, pero porque era su representante legal… jajaja”.

Es el político que recapitula.

“En el 2004 sin conocer al Fidel me invita a su campaña electoral por la gubernatura tras lo cual le ayudo a ganar por debajo de la mesa ya que Gerardo Buganza fue quien realmente la ganó. Me tocó además llevarle 52 mil votos de Xalapa ya sabes cómo tras lo cual me premia con la Secretaría de Gobierno”.

Reynaldo, traje azul, camisa de cuello blanco con rayas azules, corbata roja y creo que unos 139 kilos de peso, se muestra relajado y muy sincerote: “¡así soy yo, muy cabrón!”.

Evoca sus primero años “mi padre fue zapatero de Naolinco”, una niñez y adolescencia de pobreza, una vida universitaria intensa y de mucho estudio y un desempeño profesional azaroso “un día nos balacearon aquí a un ladito, a mi hermano le dieron un balazo en la cara, pero gracias a Dios se salvó”.

Asegura que tras servir de manera incondicional a Fidel seis años obtiene el compromiso de Javier Duarte de mantenerlo en el mismo cargo de Secretario de Gobierno, pero “no cumplió”.

¿Qué pasó?

“Es un culero, igual que Fidel. Están cortados con la misma tijera. No respetan acuerdos comprometidos. Javier no es serio por eso me mandó a la Procuraduría y tuve que cargar en septiembre de 2011 con los 35 muertos que el crimen organizado arrojó en Boca del Río, pero ese es otro tema”.

¿Pero antes hubo otro incidente grave, el de Villarín?

“Sí. Pero ese fue en la gestión de Fidel. Fue en marzo del 2007. Un tema del ámbito federal. Un ataque a elementos de Seguridad Pública. Yo era Secretario de Gobierno y no era de mi competencia, pero el gobernador me mandó de observador. En realidad no me necesitaba, él tenía toda la información del Cisen… ya sabes Fidel siempre te agarraba de su pendejo”.

¿Cómo es eso?

“Sí. Fidel siempre decía a propios y extraños: ese cabrón de Reynaldo es el culpable de todo lo malo de mi gobierno, pero no lo puedo correr porque tiene fuertes amarres. De ahí la leyenda de que soy de lo peor…”

¿Y no?

“A ver. La política la hacen los hombres. La política tiene muchos matices. Cuando fui Secretario de Gobierno no tuve los problemas que hoy tiene Duarte. Atendíamos marchas y manifestaciones y las destrabamos. Las negociaciones eran de carácter político y no había la crispación social de ahora”.

¿Fue mala su relación con Duarte cuando trabajó con él?

“No. Se alteraba y luego se le bajaba, pero lo que sí es que no cumplía”.

¿Lo ha visto?

“Hace unos seis meses me visitó a mi oficina. Traía un tema en mi favor del Tribunal Superior de Justicia, pero ya después supe que no quiso Alberto Sosa y lo que siguió fue la nada, el olvido. Por ahí me siguió buscando Enrique Ampudia, quien de manera solícita se comprometió conmigo, pero ya después ni me tomaba el teléfono, le hablé cuatro veces y me dije: por mí que se vaya mucho a la chingada”.

“Está resentido?

“No. Yo cumplí mi chamba y con creces. Ya sabes cómo es eso. Yo ayude y bien. Resolví todo a como aprendí de ellos. No falle. Es más cuando Fidel me llamó para decirme que apoyara a Ricardo Ahued, para que jugara la alcaldía de Xalapa y lo convenciera, lo hice”.

¿Cómo?

Me lo llevé al Fiesta Inn y después de una botella de Hennessy que nos chingamos lo convencí”.

¿Luego?

“Pues nada que este cabrón, que ni veracruzano es, después de que le di todo hasta de mi dinero para que ganara, cuando llegó a la alcaldía en el 2005 me traicionó y atacó de manera cobarde…”

¿Y que hizo usted?

 “Pues le respondí de igual manera, a madrazos en los medios. Luego me manda llamar Fidel para gritonearme que no le pegara al presidente municipal de la capital de Veracruz, a lo que ya encabronado le dije: con todo respeto señor gobernador, si ese hijo de la chingada me vuelve a atacar voy a hacer público que ese cabrón es un contrabandista que compra en Las Vegas contenedores de mercancía china ilegal decomisada misma que trae a sus tiendas”.

¿?

“Si, cabrón. Así fue. Fidel me grito que eso no era cierto, por lo que le dije que entonces ahí estaba su chamba y que renunciaba. No me dejó ir al igual que en otra ocasión cuando Rosa Borunda me llamó descerebrado. También hubo una tercera ocasión que no te voy a contar…”

¿Ya lleva usted muchos años en la política?

“Sí, más de los que te imaginas. Tu ahora me madreas en tus columnas, pero ni siquiera te acuerdas que yo también trabajé para don Fernando Gutiérrez Barrios y serví con lealtad y total entrega. Es más, tengo un Gran Marquís como el que tenía Don Fernando. Lo arregle y me gusta y de vez en cuando salgo a dar una vuelta”.

¿Acabo de oír que quiere usted ser Senador de la República?

“Quise ser gobernador pero mira, al final de Fidel, fue Duarte. Hoy la voy a buscar por el lado del Senado”.

¿A su modo?

“Si, a mi manera”.

Tiempo a tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo