Viernes contemporáneo
Por Armando Ortiz
21 de julio de 2016

Justo el 13 de diciembre de 2015 habíamos advertido en esta columna lo que está sucediendo en el puerto de Veracruz: “Angélica Navarrete y lo que queda de su sindicato seguirá presionando, advertirá sobre toma de instalaciones hasta que le den lo que quiere. Sin embargo sabe que todo está perdido, pero ella quiere seguir devorando lo que queda del cadáver, como buena ave de rapiña que siempre fue”.

Y es que en sólo dos días los agremiados de Angélica Navarrete, secretaria general del extinto sindicato “José Azueta” del Sistema de Agua y Saneamiento del puerto de Veracruz, han puesto de cabeza a la ciudad y su zona conurbada. Las protestas de los trabajadores del agua han pasado de las calles a la toma de las instalaciones y de ahí al ecocidio. Y es que según el alcalde Ramón Poo, la lideresa “Angélica Navarrete ordenó retirar los equipos de bombeo de la Planta de tratamiento de aguas negras de la zona norte, dañando la polea automática para imposibilitar a Grupo MAS la operación de la planta; causando que 1200 litros por segundo se estén vertiendo al mar, creando un daño ambiental de dimensiones incalculables”.

De esta no se salva la líder del sindicato “José Azueta”, pues en su afán de presionar para conseguir más y más dinero, no para sus agremiados, sino para su persona, ha llegado a niveles criminales, poniendo en riesgo no sólo a la población sino además al ecosistema marino, provocando que las aguas negras contaminen el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano.

Al darse cuenta de su crimen la lideresa quiso remediar en algo la situación, por lo que acudió a la planta El Tejar, acompañada de autoridades y trabajadores del sistema Metropolitano de Agua y Saneamiento, pero ya no la dejaron ingresar. Un grupo, en su mayoría mujeres, armadas de bates y machetes le impidieron la entrada por lo que el abastecimiento de agua no pudo ser regularizado.

El problema que está ocurriendo en estos momentos en Veracruz se podía prever desde hace ya muchos meses. El Sistema de Agua y Saneamiento colapsó gracias a los desfalcos ocasionados por las administraciones anteriores, gracias a los aviadores que, tanto de la administración, como del sindicato, hicieron del SAS un botín que imaginaron inacabable. También estaba el desperdicio del agua y el hecho de que muchos consumidores no pagaban el servicio. Si a esto sumamos la mano negra de algunas administraciones estatales, que vieron en el SAS “su caja chica”, entonces era comprensible que SAS colapsara. Tenían para pagar a sus aviadores dorados, pero le quedaron a deber hasta al de los volovanes. 580 millones a CONAGUA, 13 millones al IMSS, 13 millones a CFE, 9 millones al INFONAVIT; ¿en verdad pensaron que esa fuente de agua les iba a durar toda la vida? La ambición desmedida de los administradores del SAS y de los corruptos líderes sindicales, no les dejó ver que nada es para siempre.

Y como siempre, los habitantes y consumidores de este vital líquido son los que deben pagar las consecuencias.

Finalmente el conflicto de una o de otra manera se habrá de resolver. Ya sea fincando responsabilidades a la señora Angélica Navarrete y a los autores del ecocidio, o entregándoles lo que quieren, o parte de lo que quieren. Pero el daño causado al medioambiente y a la confianza de los porteños, eso no se va a poder recuperar.

Vienen elecciones para cambio de alcalde en Veracruz y Ramón Poo no podrá rendir buenas cuentas. Un alcalde que deja que estos conflictos se agraven hasta este grado no puede entregar buenas cuentas.

aortiz52@nullhotmail.com