Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
06 de julio de 2016

 

¿Moralinas y lecciones de periodismo cuando la urgencia del día a día es denunciar tanta mierda de corrupción?

Mal aconsejado y dominado por un persistente desquiciamiento que le provoca Miguel Ángel Yunes Linares, el gobernador Javier Duarte –a 147 días de concluir su gestión- está empeñado en no entregar “Casa Veracruz” a quien todos los días le recuerda que irá a la cárcel.

Para ello y con el apoyo del Congreso del Estado, el pasado 30 de junio anunció que donaría a instituciones defensoras de los derechos humanos la residencia oficial adquirida como patrimonio para los veracruzanos por el gobernador Rafael Hernández Ochoa.

Con 200 empleados, 60 millones de pesos anuales de gastos de mantenimiento y espacios amueblados con amplios jardines, la fastuosa residencia oficial será entregada a la Comisión Estatal de Derechos Humanos que encabeza la desprestigiada y oportunista Namiko Matzmoto, a la Comisión Especial de Atención a Víctimas, que dirige Mirella Toto, una corrupta abusiva del poder y a Benita González Morales, responsable de la Comisión Especial de Atención y Protección a Periodistas, en cuyo tránsito sexenal se ha mostrado omisa ante el asesinato de 15 periodistas.

“Viviré en un hotel”, ha respondido el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares.

Así trenzado en un diferendo que pareciera no tener principio ni fin, a Javier Duarte poco importa violar toda ley y normas existentes con tal de cumplir su propósito, joder a Miguel.

El señor Duarte ignora o pretende ignorar que “Casa Veracruz” no solamente no pertenece de su gobierno ya que es patrimonio del Estado, sino que además se pasa por el arco del triunfo los dictámenes oficiales como el entregado por la Dirección de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del ayuntamiento de Xalapa, mismo que tiene el aval de Sedatu.

En él se concluye que al no existir interconexiones viales cercanas hacia vialidades primarias; debido a que el trazo vial no permite el flujo vehicular y pretender cambiar el uso de suelo, “resulta inviable operarlo como oficina de gobierno”.

Los peritos en la materia estiman además que es necesario prever la problemática social que generaría un cambio de uso y destino de “Casa Veracruz”, dado que “esa zona se ha caracterizado por ser de bajo impacto”.

A todo ello se suma la protesta de los vecinos del lugar

La mañana del pasado lunes vecinos de las calles 24 de Febrero, Matamoros, Centenario y José Núñez y Domínguez, de la colonia 2 de Abril, donde se ubica Casa Veracruz, en la capital del estado, protestaron por segunda ocasión contra la posible donación de la “Casa Veracruz” y otros inmuebles adyacentes.

Esta manifestación se suma a la primera hecha el pasado jueves 1 de julio, día en que el Congreso del Estado diera entrada a la iniciativa del gobernador Javier Duarte de Ochoa, para enajenar a título gratuito AD Corpus, dichos inmuebles.

Los vecinos exigen dar marcha atrás a esta propuesta decidida sin haber escuchado sus inquietudes, y es que actualmente la casona genera muchas molestias principalmente por el caos vehicular, el bloqueo de cocheras particulares e incluso conatos de violencia por las diferencias con personal de la Ayudantía y choferes de funcionarios mismos que llegan a incomodar al vecindario.

En la colonia 2 de Abril se ubican varias instituciones educativas públicas y privadas desde el nivel básico hasta el superior, así como algunos comercios que complican el quehacer de quienes ahí habitan, por lo que de aprobarse dicha iniciativa afectaría mayormente su calidad de vida.

Ya mismo el constante tránsito de patrullas no garantiza la seguridad, ya que continúan presentándose asaltos y robos en los alrededores.

Mientras, el diputado José Ramón Gutiérrez de Velazco, a quien Duarte le regaló el escaño e incluso lo cambió del PAN al PRI, volteó bandera al declarar no estar de acuerdo con que se done Casa Veracruz “sin importar la extracción política del mandatario que vaya a vivir en ella, se trata de un inmueble institucional del Gobierno del Estado y eso se debe respetar”, dijo el legislador.

Otros diputados como Ricardo Ahued también rechazaron la iniciativa del gobernador Duarte y los mismos generadores de opinión pública como el acreditado columnista, Armando Ortiz, a modo de sorna, escribe:

“Algunos ciudadanos están pensando en preparar una iniciativa para que el gobernador, quien anda muy generoso, done, sí, done pero las casas que se agenció con los recursos de los veracruzanos”.

Y agrega:

“Se sabe que Javier Duarte se hizo, aparte de propiedades en Veracruz, de casas en Puerto Vallarta, Texas y Barcelona, donde ya anda buscando colegios para sus retoños. Si quiere donar pues que done, aunque sea las casas de sus funcionarios ladrones. Que done la casa de Gabriel Deantes, la famosa Villa Meona, que tiene más baños que un motel; o las casas de Érick Lagos, Jorge Carvallo, Carlos Aguirre”.

Y concluye:

“Ahora que si lo que quiere es donar la Casa Veracruz, pues que done el restaurante de Gina Domínguez que está en Ruiz Cortines con Acueducto. Después de todo, una vez que Gina dejara de ser la vicegobernadora, el lugar siempre se encuentra vacío”.

Habrá que recordar que Casa Veracruz fue habitada por primera ocasión por Fernando Gutiérrez Barrios en 1988. Antes fue caballeriza del rancho propiedad de don Jacinto Vargas “Chinto”, en cuyo centro estaba construida una casa tipo californiano, que en realidad se usaba como bodega.

“Casa Veracruz” ha sido habitada, después de don Fernando, por Dante Delgado, Patricio Chirinos, Miguel Alemán, Fidel Herrera y Javier Duarte, misma que hoy pretende ser dinamitada por el gobernador saliente con tal de chingar a Yunes Linares, quien no se arredra y se crece al castigo.

Lo paradójico de todo este embrollo es que el de Soledad de Doblado no era enemigo de Duarte. Fue éste quien le compró el pleito a Fidel Herrera, quien todas las tarde degusta un vinito a salud de su pupilo a 7 mil 300 kilómetros de distancia, desde las Ramblas.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo