El gobernador Rafael Murillo Vidal durante su mandato vivió en la llamada “Casa de Gobierno” ubicada en la avenida Ávila Camacho, esquina con Colegio Militar; su sucesor, Rafael Hernández Ochoa, destinó ese inmueble para oficinas, allí funcionó la Delegación Agraria y él alquiló un inmueble en la calle de Corregidora, después compró una casa en donde vivió hasta antes de finalizar su mandato, la vendió al gobierno de Acosta Lagunes y rentó una casa frente a los Berros, en donde fue vecino de doña Leonor de la Miyar. El gobernador Acosta Lagunes la acondicionó y su relevo en el gobierno, don Fernando Gutiérrez Barrios, la habitó, al igual que Dante Delgado Delgado y Patricio Chirinos. Miguel Alemán vivió en casa particular, lo mismo que Fidel quien destinó la casa en comento a oficinas de gobierno; Duarte de Ochoa la habitó durante su mandato y ahora la transfiere para servicio público. No se critica el pecado, sino el escándalo de su motivación.