CallejasEn política la virtud de la lealtad es una verdadera rareza, por lo que debe reconocerse a quien la practica. Sin embargo, cuando el ejercicio de esa virtud se antepone al interés general con consecuencias que trascienden para mal social, se convierte en vulgar complicidad. No otra interpretación pudiera darse a la actitud del diputado Juan Nicolás Callejas, pastor de la obediente diputación priista en el Congreso local, cuando a la solicitud del gobernador electo para no votar la basificación masiva debido al daño que provocaría, responde “yo recibo órdenes del gobernador”. Así de fácil.