mx_financiero.750Antaño, a un político aldeaño, una vez cumplido algún compromiso de gobierno, le bastaba con retirarse a vivir al Distrito Federal para “alejarse del chisme y de la intriga”. Pero con el fenómeno globalizador de la economía, la política no quedó exenta y todo lo que en ella ocurre de inmediato se conoce, por ese motivo ya no existe rincón planetario para el plácido retiro o el furtivo ocultamiento. Caso de actualidad es lo que ahora se publica en El Financiero acerca de una propiedad, atribuida al gobernador Duarte de Ochoa, en el exclusivo Woodlands Country Club, en Houston, Texas, con un precio de lista de 625 mil dólares, algo así como 11 millones 562 mil 500 pesos; de ser cierto lo que difunde el rotativo el gobernador tendría que explicar por qué esa casa no aparece en la lista de su patrimonio que hace unos meses aseguró se componía de tres propiedades, y esta no figuraba. Adicionalmente, se descubre su posible morada una vez que entregue el cargo, que ya no será el añorado refugio de paz y tranquilidad, al menos que haya otros aun discretamente resguardados