Palabras Mayores
Por Rubén Ricaño Escobar
05 de julio de 2016

Para los veracruzanos ha sido lamentable ver el actuar de los diputados en las sesiones del Congreso del Estado, las declaraciones en los medios y su actuar en la sociedad, y es que la figura de los diputados se ha deteriorado de tal forma que el pueblo desconfía de ellos. Hoy de cara a la alternancia en el Gobierno de Veracruz surge también como un hecho inédito en la historia de nuestro Estado la conformación plural que tendrá el próximo Congreso.

También de la oscuridad surge la luz y esta es una gran oportunidad para que se reivindique ante los ojos de los ciudadanos la labor de sus diputados locales, ante el penoso y vergonzoso papel que ha desempeñado la actual legislatura y ante este cierre perverso de intentonas por blindar la huida del Gobernador y minar el camino ya ríspido por el que tendrá que transitar el próximo gobierno, surge la necesidad de que los diputados electos se despojen de intereses y tradiciones legislativas viciadas y se conviertan en un verdadero Congreso que dé el primer paso hacia el ejercicio parlamentario moderno.

El nuevo Congreso deberá recuperar la republicana división de poderes y atender a los supremos intereses de Veracruz y sus habitantes antes que sucumbir ante la tentación y el protagonismo político. En nuestro Estado debe ser rescatado el orden jurídico, se deben corregir las leyes que están mal y que han causado daño social y construir otras que aseguren la justicia para todos, establezcan reglas claras de convivencia social y detonen el desarrollo económico generador de empleo y bienestar.

Para ello es necesario que nuestros diputados, de todos los partidos políticos, asuman que ellos deben ser los pioneros de una nueva clase política que debe esbozarse ya en México, que el establecimiento de un nuevo orden generador de bienestar no puede postergarse más ni doblegarse ante ambiciones de poder político ni de personas ni de grupos. En suma, es vital para Veracruz que los nuevos diputados asuman su papel de manera madura y responsable, sabemos que el legislativo estará conformado por fracciones importantes quedando casi en tercios y no debemos despreciar el hecho de que habrá mujeres y hombres muy preparados pero también personajes poco deseables que llegaron ahí salvo sus muy honrosas excepciones, como es el caso de Cinthya Lobato, por la vía plurinominal y otros legisladores con muy escasa preparación, experiencia y compromiso que llegaron ahí con muy pocos méritos gracias al voto de castigo.

¿Qué implica esto? Pues que cualitativamente este es el legislativo que tenemos y por lo tanto que quienes se aprestan a asumir su función legislativa tienen la obligación moral de capacitarse para asumir sus nuevos roles. Hasta hoy, salvo el PAN-PRD, ningún partido de los que estarán representados en el Congreso se han planteado un programa serio de capacitación con contenidos como la historia legislativa, debate y discurso parlamentario, construcción de agenda legislativa, Código de Conducta, Oratoria y expresión verbal, negociación y resolución de conflictos y protocolo legislativo, entre otras materias importantes para el buen desempeño de los diputados.

Ha resultado hasta grotesco escuchar las declaraciones a medios de muchos diputados, oír sus desafortunadas participaciones en tribuna que denotan su falta de cultura y ausencia total de argumentación en sus exposiciones y hasta ofensiva la conducta social de muchos de ellos.

Veracruz necesita una nueva clase de legisladoras y legisladores que den prestigio a este demeritado poder pero sobre todo que dé resultados positivos a la sociedad, ya no queremos diputados de café, ni de banqueta que declaren en los medios una cosa y voten de manera distinta, que hagan acuerdos de grupo para votar en contra del desarrollo y de la propia gente y peor aún, estamos hartos de diputados que se venden a cambio de dinero y otros privilegios lo cual ha causado gran daño a la división de poderes y más daño aún a la sociedad.

Preparación, congruencia y ejemplo de vida es lo que pedimos a los nuevos diputados, queremos que demuestren que son cultos, que poseen un discurso político de altura y que son capaces de opinar acertadamente de cualquier tema, sea este político, económico, social, científico o deportivo. Veracruz merece legisladores cultos, con un gran compromiso social y con preparación suficiente que les permita construir la base legal que estamos necesitando para el desarrollo, el discurso debe ser de altura, constructivo y contundente, que defienda con firmeza lo justo y que perfile el rumbo que queremos seguir como el Estado que somos.

Sería muy agradable enterarnos que cada grupo parlamentario se está preparando a conciencia para asumir el histórico papel que les ha tocado desempeñar, estamos a poco menos de tres años de celebrar el Quinto Centenario de la fundación del primer municipio en la América Continental y sería bueno plantearnos una refundación del Estado de Veracruz para que se levante airoso de este impase histórico y se alce como un Estado moderno, potente, generador de riqueza y bienestar, que contribuya contundentemente al fortalecimiento del Pacto Federal, tenemos un gran pasado histórico y cultural, somos un pueblo que ha sabido levantarse de la adversidad, tenemos todo riqueza natural, riqueza histórica y cultural y sobre todo riqueza humana, por lo cual rescatar y levantar a Veracruz es una obligación ineludible.

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