Se dice con suma frecuencia que en política las casualidades no existen, y ya en esa vía especulativa se opina que, en contraste, la causalidad  es una constante. Una de las dos podría aplicarse al caso en que el consejero político nacional del PRI, Armando Barajas, pide la suspensión de derechos político ­partidistas y la consecuente expulsión del partido de Javier Duarte de Ochoa porque tiene procesos judiciales en su contra. Obviamente, no sería el primer político priista en esa tesitura y por lo mismo llama la atención la propuesta de Barajas, porque coincide con el discurso del nuevo presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, y porque la Comisión Nacional de Justicia Partidaria del Partido Revolucionario Institucional (PRI) aceptó la denuncia. ¿Es causa o casualidad?